Saturday, 27 July 2013

Todo por... ¿Amor?

Creía entenderlos, los sentimientos. Creía que sería capaz de controlarlos, de hacer que fuesen y viniesen a mi antojo… Creía que todo duraría para siempre, los momentos. Pero lo eterno no existe, y al final todos se van y nosotros con ellos, o al menos una parte. Porque todos estamos hechos de todas y cada una de las personas que se cruzan en nuestra vida, y lo que somos ahora es el resultado de tantas y tantas cosas, tantos momentos y tanta gente que sería imposible enumerarlas todas. Algunas nos marcan más que otras, y aquí es cuando todos hablan del primer amor. No de amistades, ni de familia… sino de ese sentimiento que hasta entonces era desconocido y que nos recorre por dentro y nos sacude como un vendaval. Nos nubla la vista, nos destroza el estomago, nos hace ciegos, pero felices… Bendita ignorancia, al fin y al cabo. Porque… ¿Qué mas dará si todo se hace añicos a nuestro alrededor mientras que tengamos un poquito de amor?  Pero hay otro amor, del que más nos hablan los libros y las películas, y es el amor no correspondido. Un amor que mata, que quema, que duele… Ay amor. ¿Por qué al final todo se limita a eso?  Todo por amor. Años y años de evolución para que al final una opresión en el pecho haga que nos volvamos locos y cometamos las mayores locuras en su nombre….

Foto: Like Crazy

Thursday, 25 July 2013

Entonces... ¿QUÉ?

- ¿Bueno entonces qué?

- ¿Te refieres a si me gusta o no?

- No, me refiero a si te gusta la Fanta o la Coca-Cola... ¡Pues claro que me refiero a eso!

-No lo sé, supongo que si...

- ¿Lo supones...? O te gusta o no, tampoco es tan dificil...

-A veces creo que si, pero otras la veo tan lejos, tan inalcanzable, que es como si todo se derrumbara.. Es algo dificil de explicar.

- No, no es dificil. Lo que te pasa es que te aferras a algo que en realidad no existe, te pasas las horas pensando en "lo bonito que podria llegar a ser" cuando en realidad no hay nada material, no hay hechos, no hay situaciones ni tampoco momentos. Tan solo ilusiones y probabilidades. Y aunque la gente se empeñe en creer que lo improbable es por definicion probable, la cruda realidad es que aunque dos personas se gusten, ambos tienen que tirar del barco por que si no se hunde. Y cuando el barco se queda anclado viene la tarea mas dificil de todas, y esta es volver a moverlo de nuevo. Por eso yo creo que en realidad ella no te gusta... te gusta la idea equivocada que tienes de ella porque tu mismo la has ido ideando de la forma que te gustaria que ella fuera, y la forma en que te gustaria que las cosas fueran. Pero siento decirte, que la unica verdad tangible es lo que puedes ver y tocar... Por eso yo solo creo en lo que veo.

-¿Y el roze hace el cariño, verdad?


-Exacto.

500 days of summer

Sunday, 2 June 2013

'Gatsby ' vuelve a los cines con el mayor espectáculo visual jamás visto

El director australiano regresa a la gran pantalla de la mano de Leonardo Dicaprio, actor con el que no trabajaba desde la adaptación de 'Romeo + Julieta' en 1996.
El Gran Gatsby, de F. Scott fitzgerald, es probablemente una de las novelas más influyentes del siglo pasado. En ella se reflejaba los vicios de la sociedad norteamericana durante la década de los años veinte, con sus fiestas y sus escasos valores morales. Gatsby representaba ese cruce entre el hombre rico carente de todo tipo de escrúpulos, y el ser humano que ve en la vida un vehículo para ser feliz sin necesidad de grandes lujos, tan sólo con el sentimiento universal que en ocasiones puede darle sentido a todo: el amor.
Luhrman vuelve a reinterpretar un clásico. Tras su particular visión de la obra de Shakespeare Romeo y Julieta, y mostrarnos una reinvención del famoso club nocturno parisino Moulin Rouge, el director australiano vuelve a la carga con El Gran Gatsby, una nueva perspectiva en la que el clásico es reinventado al mas puro estilo Luhrman,  en dónde la cultura pop de nuestras décadas convive con el pasado, en este caso concreto con los famosos años veinte en la ciudad de Nueva York.
La historia nos habla de un hombre multimillonario al que nadie ha visto. Él es Gatsby, famoso en toda la ciudad por dar cada fin de semana suntuosas fiestas en las que tienen cabida todo tipo de lujos y excesos, dónde el alcohol llueve a raudales y que además sirve de punto de encuentro para gente de todo tipo de clases sociales: desde estudiantes universitarios, hasta estrellas del cine. Nadie sabe de Gatsby, y sin embargo todos acuden a su mansión cada fin de semana. Pero… ¿Quién es realmente ese tal Gatsby y por qué lleva a cabo semejantes fiestas en las que, aparentemente, él ni siquiera participa?
Con esta premisa, asistimos a un desfile pirotécnico en el que el exceso es la clave de esta misteriosa e hipnótica película. Una historia épica en la que se tocan temas universales como el amor, la esperanza, el adulterio o la soledad. Todo ello en dos horas y media que no se hacen pesadas en ningún momento, y todo gracias a la maravillosa dirección de Baz Luhrman, que ha cambiado el tono crítico-social de la novela original, por un espectáculo visual que despierta todos los sentidos del espectador a base de una imponente fotografía, un vertiginoso uso de la cámara con planos que podrían parecer imposibles y una banda sonora que quita el hipo. En definitiva, El Gran Gatsby es ante todo un festín para nuestros ojos.
El gran problema que acompaña a la película durante todo su metraje, es que al final su director se acaba olvidando de la esencia de la novela y todo parece resumirse en un envoltorio precioso, pero vacío de contenido. En la traca final, cuando la tragedia llega sin previo aviso, el espectador no termina de sumergirse de lleno en la trama junto con sus personajes, sino que se limita a ver lo que ocurre de la misma forma  en que anteriormente estaba viendo las fiestas y cotillones de la alta sociedad neoyorquina. Porque, al querer crear un espectáculo durante todo el metraje, Luhrman no tuvo en cuenta que ese espectáculo impediría que el público se implicase de manera emocional en lo que ocurre en el filme.
Aún con estos fallos, la película no deja de ser todo un evento cinematográfico que nadie se debería perder. La interpretación de todos sus personajes, especialmente Leonardo DiCaprio y Carey Mulligan, es otro de los puntos fuertes de El Gran Gatsby. Ambos actores no sólo desprenden una química frenética cada vez que sus ojos se cruzan en algún momento de la película, sino que han sabido hacer suyos los personajes que Fitzgerald creó en su día, sobre todo DiCaprio, que nos regala un trabajo digno de ser reconocido con el paso del tiempo como el mejor Gatsby que el cine nos ha dado.

Al final, la cinta acaba siendo una película estimulante, trepidante y entretenida. Quizás el mensaje que el autor de la novela plasmó en su obra no esté reflejado íntegramente en la película, pero esa da igual porque El Gran Gatsby acaba siendo lo que su director pretendía: una revisión del clásico chillona, grotesca, divertida, emocionante,  en ocasiones ridícula, pero sobre todo, un desfile de originalidad, atrevimiento y valentía. Y eso, en los tiempos que corren, es más de lo que se puede pedir a una película.

Wednesday, 1 May 2013

'Un lugar donde refugiarse' y, por qué no, también para quedarse


La enésima adaptación de una novela de Nicholas Sparks llega hoy a la cartelera española. Una mezcla de amor y thriller para una historia agradable y sobre todo, muy entretenida con la que Lasse Hällstrom vuelve a ponerse tras las cámaras en un género que casi domina a la perfección: el romántico. Aunque Un lugar para refugiarse pueda parecer a primera vista la típica historia de amor que tantas veces hemos visto ya en el cine, en este caso estamos ante una excepción. Sin ser una obra maestra, la película es sin duda una muy grata sorpresa, y lo que en un principio podría parecer otra película del montón, en este caso se convierte en una historia de amor muy bien hilvanada con una trama que combina romance, intriga y, sobre todo, muchas sorpresas.
La historia nos presenta a una joven que huye de su casa por algún motivo desconocido. Un detective obsesionado con ella la acusa de asesinato, y no dudará en seguirle la pista hasta donde haga falta para dar con ella. Mientras tanto, la joven se refugia en una tranquila ciudad costera, donde conocerá a grandes personas que le traerán a su vida la calma que tanto ansía, así como el amor que ya había olvidado podía llegar a sentir.
Partiendo de esta premisa, nos encontramos con una película de casi dos horas que no aburre lo más mínimo en ni un solo minuto de su metraje. Una historia que podría ser rutinaria, típica y tópica se convierte en una historia de amor lejos de convencionalismos y, sobre todo, con personajes adultos y serios, nada que ver con las típicas relaciones pre-adolescentes a las que este género nos tiene acostumbrados.
Si bien es cierto que la película no puede evitar tener cierta estética de telefilme, la fotografía y la banda sonora son más que notables para una cinta cuyo presupuesto se nota  ha sido muy ajustado. Las interpretaciones también están por encima de la media, y todo esto junto con un guión plagado de giros inesperados hacen que al final, lo que parecía otra película del montón consiga destacar por su sencillez y lo bien contada que está su historia.
Porque lo que realmente llama la atención de Un lugar donde refugiarse y hace que suba su listón es las sorpresas que su guión nos tiene guardadas, especialmente hacia su desenlace, donde descubrimos uno de los secretos mejores guardados de toda la película que hacen que ciertas cosas cobren sentido y, además, consigan emocionarnos.
En conclusión, esta no es una obra maestra ni de lejos, pero conseguirá agradar a todos aquellos espectadores que se acerquen a ella sin ninguna pretensión y buscando simplemente aquello que nos ofrece: una historia de amor que no empalaga, entretiene y se ve con suma facilidad. Recomendable.

Thursday, 11 April 2013

Descomposición del amor, por Terrence Malick


El director estadounidense vuelve a ponerse tras las cámaras para entregarnos otra peculiar película alejada por completo de cualquier forma de hacer cine que se haya podido ver recientemente en la cartelera. Si con El árbol de la vida Malick reflexionaba sobre la vida, de dónde venimos y hacia dónde nos dirigimos, ahora en su nueva película hace lo mismo pero esta vez enfocándose en las relaciones de pareja.
Su forma de hacer cine impregna cada uno de los fotogramas de To the wonder: fotografía perfecta, banda sonora abrumadora, voz en off y apenas diálogos. Aunque la confusión a la hora de seguir la historia también está presente, en este caso no se hace tan difícil de seguir cómo ocurría con The tree of life.
To the wonder (Hacia lo maravilloso) es una metáfora de hacia dónde se dirigen los enamorados cuando se embarcan en una relación de amor. Esa 'maravilla' que está explícita en el título solamente se alcanza pasados varios años, cuando el enamoramiento inicial ya no existe y comienza entonces la verdadera prueba de amor. Aunque mejor no destripar mucho más de esta curiosa cinta, ya que es mejor verla y dejarse llevar y, sobre todo, que cada uno saque sus propias conclusiones.
Sin embargo, algo ocurre tras el visionado de esta cinta. Es cierto que al salir de la sala el espectador está abrumado por todo lo que ha visionado, por la belleza que está presente en todas las escenas de la película, por su hipnótica ambientación, por sus extraños personajes… Se va a casa dándole vueltas a la cabeza y reflexionando sobre lo que ha visualizado. Esto era algo que también pasó con El árbol de la vida. La diferencia es que con ella eran numerosos los mensajes y reflexiones que el espectador podía sacar, mientras que en To the wonder al final todo se queda en un simple capricho de su director.
Estamos ante una de esas películas que gustan más en el momento en que se ven que en retrospectiva. Al terminar de verla, hasta se puede pensar que estamos ante otra obra maestra del ambicioso director. La decepción llega pasado un día, incluso horas, después de verla. Cuando, tras mucho estrujar el cerebro intentando sonsacar lo que Malick  ha querido contar durante dos horas de película, nos damos cuenta que no hay ningún mensaje y que todo se ha quedado en un envoltorio muy bonito pero totalmente vacío en su interior.
Efectivamente, al final Malick no nos cuenta nada especialmente relevante. Una historia de amor (o desamor, según se mire) que no aporta nada nuevo y que se basa en continuas tomas de su protagonista Olga Kurylenko bailando, saltando, pensando, llorando, caminando…con una música preciosa de fondo y unos movimientos de cámara imposibles. Por otro lado, los encargados de promocionar la película vuelven a engañar a aquellos espectadores que no conozcan ni a su director ni su tipo de cine, como ya ocurrió con El árbol de la vida, de cuyas salas la gente huía hacia la salida a los quince minutos de película, ya que nos muestran a Ben Affleck como protagonista (sale varias veces, sí, pero apenas habla y la cámara casi nunca muestra su cara) y a Rachel McAdams, que solamente sale unos diez minutos en la película, e intentan dar a entender que esta es una película de amor al uso con caras conocidas. Pues no. La protagonista aquí es Olga Kurylenko y es ella la que lleva todo el peso del film. Quizás es también otro de los factores que le restan puntos a la película ya que con ella Malick ha creado un personaje con el cual no llegamos a empatizar sino todo lo contrario: cargante, infantil y sobre todo pesada, muy pesada.
Pero de todo esto uno se da cuenta cuando ha pasado un tiempo prudente después de verla. Al momento solo pensamos, como ya decía, en el formidable apartado técnico que nos apabulle por completo y nos deja hechizados durante las dos horas de metraje con su preciosa música, fotografía y paisajes. Pero todo esto no sirve para sostener una película que, al final, no tiene nada que contar.
En definitiva, decepcionante podría ser la palabra clave para resumir el último trabajo de Malick. Como experiencia es sobresaliente, pero señoras y señores, esto debe ser juzgado por lo que es, y como película no ha estado a la altura.



Wednesday, 27 March 2013

El teatrillo de Keira

Joe Wright, director de Orgullo y prejuicio y Expiación, vuelve a repetir con su musa particular en la nueva adaptación del clásico de Tolstoi Anna Karenina.
La historia la conocemos todos: Anna es una aristócrata rusa, casada y con un hijo, que se enamora perdidamente de otro hombre más joven que ella. Con el tiempo, tendrá que decidir entre su vida actual o la vida que desea tener, enfrentándose a los prejuicios y las miradas de una sociedad que rechaza a todo aquel que se salga de las convenciones establecidas por ellos mismos.
En esta nueva adaptación de la clásica novela, Wright apuesta por darle un toque personal a la historia y decide ambientar la película en un teatro. Como si de una representación se tratase, los personajes van y vienen por el escenario y a través del espacio que ocuparía el patio de butacas, a excepción de algunas escenas que prefiero no desvelar para no destripar así la metáfora que su director nos propone.
La idea es arriesgada y muy valiente, nunca antes se ha hecho en el cine y por eso es de agradecer que alguien se atreva a innovar, y en ese sentido la puesta en escena es sobresaliente y es sin duda el elemento más destacable de todo el film. 
Sin embargo, parece ser que su director pensó que con esta genial idea tenía todo ganado y no prestó demasiada atención al desarrollo de la historia en sí.
Si la obra de Tolstoi ha pasado a la Historia y ha ido trascendiendo de generación en generación hasta el punto de ser una lectura obligada de la literatura universal, es porque en ella se cuenta uno de los amores más apasionados, desgarradores y trágicos jamás escritos. El problema con esta película, es que toda esa pasión que desprendía la novela no ha sido traspasada a la gran pantalla, de forma que el famoso romance entre Anna y Alexei, y la posterior destrucción social de ella no emociona lo más mínimo al espectador y, lo que es peor, ni siquiera le interesa.
El resultado que finalmente vemos en Anna Karenina, es el de una película carente de sentimiento, de emoción, hecha de forma extremadamente fría y desganada, y eso es algo que una historia de estas características no podía permitirse.
Sus actores tampoco terminan de cuajar. Keira está bien, pero no acaba siendo la magistral Anna que todos nos esperábamos ver. Jude Law parece que, simplemente, estaba de paso y Aaron Johnsonn no pega ni con cola en el papel del seductor amante que hace perder la cabeza a la protagonista que aquí nos ocupa.
El resultado final acaba siendo un auténtico fiasco. Una película con un apartado técnico muy satisfactorio (se nota que Wright sabe lo que hace con la cámara, aunque a veces se pase de listo con algunos planos-secuencia) y, como ya dije anteriormente, una puesta en escena original y novedosa que hace que, durante algunos instantes, nos olvidemos de los tremendos fallos que tiene la película.
Una cinta que pudo haber sido épica, pero que al final termina siendo una especie de volcán emocional que no llega a explotar. Pasable sin más.

Tuesday, 12 March 2013

La comedia francesa demuestra que sigue en racha gracias a 'Incompatibles'


David Carhon firma en Incompatibles su segundo largometraje y lo hace, de nuevo, con otra comedia protagonizada esta vez por el que ha sido el actor revelación de la pasada temporada gracias a Intocable, la película francesa más taquillera de la historia y que en España logró hacerse con el primer puesto de la taquilla durante varias semanas consecutivas gracias al fenómeno boca-oreja.
La película narra la historia de dos policías. Uno de ellos, capitán de la brigada criminal de París, está acostumbrado al lujo y a codearse con otro tipo de criminales mientras que el otro, investigador de delitos financieros, ha crecido en los suburbios franceses y sabe de primera mano lo que se esconde detrás de todos esos barrios repletos de delincuencia y drogas. Sus mundos, aparentemente opuestos, tendrán que unirse para resolver el asesinato de la esposa de un líder de la patronal.
No nos engañemos. No estamos ni mucho menos ante el Intocable de este año, si bien podría parecerlo debido al personaje de Omar Sy. Es evidente que su director ha sabido agarrar la fórmula del éxito que tanto gustó a la audiencia con dicha película: hombres de clases sociales y costumbres diferentes se ven obligados a trabajar codo con codo, reflejando las disparatadas consecuencias que dicha convivencia provoca.
Carhon ha sido listo y ha vuelto a plantear una historia con el mismo fondo para llevarse al publico a sus bolsillos. El personaje de Sy es exactamente igual que el que hizo en Intocable, y en algunas ocasiones, cuando él aparece en escena, tenemos que mentalizarnos de que estamos en otra película totalmente distinta. Y esto no es nada fácil, porque parece que lo que aquí se ha hecho ha sido coger a Driss (su personaje en Intocable) e incluirle en una película que a priori podría parecer semejante, pero que es totalmente nueva. (¡Hasta algunos escenarios de la ya mencionada película vuelven a aparecer en la que aquí nos ocupa!)
Pero según la trama avanza, debemos olvidarnos de esta pequeña “pega”, según como se mire claro, y disfrutar. Porque en sí Incompatibles es eso, puro disfrute y entretenimiento con unas actuaciones de lujo y un argumento que no aburre lo más mínimo durante la hora y media de película. La química entre los dos protagonistas esta más que lograda. Sy, como no podía ser de otra forma, se desenvuelve como pez en el agua en un registro que ya conoce de sobra. Y aunque nosotros también lo conocemos, volvemos a reir a carcajadas con algunos de los momentazos que protagoniza en la película.
Su compañero de reparto, Laurent Lafitte sorprende. Y es una sorpresa muy grata porque sabe encajar el rol de “estirado” y arrogante a la perfección.  Es un tipo que podría parecer odioso, pero se le coge cariño desde que entra en escena, y entonces le acompañamos a él y al ya citado Sy en sus aventuras y desventuras por París, viendo que sería imposible haber seleccionado a un dúo cómico para la ocasión mejor que éste.
Rodada con pulso firme, con escenas de acción que no tienen nada que envidiar a las superproducciones estadounidenses y con un desarrollo envidiable en el que no decae el interés ni un solo momento, Incompatibles es la película perfecta para pasar un buen rato en el cine. Pese a sus defectos (que los tiene) el resultado final ofrece todo lo que cabía esperar de ella. Porque, como ya dije, tiene absolutamente todos los ingredientes para convertirse en el mejor entretenimiento de la cartelera: risas, acción, suspense y, sobre todo, dos actores a la altura que encima parecen haberlo pasado en grande durante el rodaje de la película.
Recomendable para todos los públicos, pero que esto no lleve a engaño: busquen en ella una diversión de calidad, y no la obra maestra que no es. Pero sobre todo, Incompatibles es muchísimo más recomendable aún para aquellos que, tras Intocable, se quedaron con más ganas de Omar Sy. O de Driss, mejor dicho.

Friday, 8 March 2013

Una visión diferente de la guerra con la última película de Sergei Loznitsa: 'En la niebla'


Conocido sobre todo por sus documentales, y especialmente por My Joy,  su anterior película que además fue nominada a la palma de Oro en el Festival de Cannes de 2010, el director bielorruso Sergei Loznitsa estrena película este viernes 8 en la cartelera española con En la niebla,  film que retrata la historia de un partisano de la resistencia bielorrusa durante la ocupación nazi en la II Guerra Mundial,  acusado de traición por sus demás compañeros, que tendrá que demostrar su inocencia en medio de una guerra que parece estar lejos de acabarse.
Nos encontramos aquí con tres personajes. Uno de ellos es el protagonista de la película al que acusan de haber infligido un delito que, según él, nunca ha tenido lugar. Y por otro lado están dos de sus antiguos amigos que ahora quieren verle muerto por traidor. Sin embargo, las cosas no saldrán como todos ellos esperan y el destino de estos tres partisandos fluirá hacia atrás y hacia adelante, siendo el espectador testigo de aquello que ha llevado a estos tres hombres a llegar al punto en el que se encuentran, y los motivos por los que esto ha tenido lugar.
Nominada el pasado año a la Palma de Oro, y ganadora del premio FIPRESCI, Loznitsa plantea una historia en un principio prometedora. Lo que a él le interesa no son los disparos, las bombas y demás desfiles pirotécnicos presentes en la mayoría de las cintas bélicas, sino las consecuencias devastadoras que la guerra provoca en los individuos, cambiándolos por completo. Así, En la niebla es sobre todo una historia de personajes, tres personajes para ser exactos, y son ellos los que llevan todo el peso de la película. Sus dudas, miedos, anhelos y esperanzas son las bases sobre las que se sustenta esta película, y con las que el film va avanzado progresivamente durante las más de dos horas de metraje.
Sin embargo, lo que al comienzo podría haber sido una gran película, el director bielorruso lo estira hasta el exceso, haciendo así una cinta cuyo metraje parece haberse rellenado con continuos silencios e interminables planos que acaban por agotar al espectador. Es evidente que las intenciones de su director eran crean una historia densa y sobre todo cargada de una gran intensidad emocional. El problema es que se queda a medias, ya que se ahoga en sus propias pretensiones y con ello acaba realizando una película que, aunque no es mala ni mucho menos, se hace muy difícil de seguir por su pesadez narrativa y su extremada lentitud.
Destaca eso sí las interpretaciones del trío protagonista, pero especialmente de su atormentado personaje principal, al que da vida Vladimir Svirski. Son ellos los que llevan todo el peso de la acción y consiguen transmitirnos una gran empatía, desde el que es bueno en el minuto cero hasta el que en un principio parecía el villano de la función.
En conclusión, En la niebla es un film que podría haber dado mucho más de si. Pero decepciona  el hecho de que al terminar de verla, se tenga la sensación de que podría haberse sacado mucho más partido a su historia, si no hubiese tenido un desarrollo tan lento. Como película no pasa del aprobado, sin embargo si se tiene en cuenta su valor histórico, resulta altamente recomendable ya no sólo por ver los efectos de la guerra en los seres humanos, sino sobre todo por ser un fiel retrato de la sociedad rural bielorrusa de la época, y de las miserias por las que pasaron durante la II Guerra Mundial.

Monday, 4 March 2013

El nacimiento de una leyenda


Han pasado ochenta años desde el estreno de 'King Kong ', la mítica película de aventuras que forma parte de la Historia del Cine y que permanecerá siempre en los corazones de los espectadores.
Ochenta años se dicen pronto, pero ese es el tiempo que ha pasado desde que llegó el icónico primate de enormes dimensiones a la gran pantalla. Aunque dentro de las películas la gente le temía, fuera de la pantalla inspiraba amor y compasión ya que nosotros, los espectadores, sabíamos lo que se escondía dentro del aparentemente feroz gorila.
No se trataba de un monstruo, aunque todos lo creyesen. E hizo falta que se encontrara con una aspirante actriz en busca de fama para sacar a relucir su lado más sensible.  Protagonista de varias películas así como también ha sido imagen de cientos de libros, videojuegos y series de televisión, King Kong es todo un referente ya no sólo del cine, sino también de la cultura popular moderna.
Habitante y rey de la Isla Calavera, es temido por los primitivos que habitan en ella, que realizan  rituales humanos en favor del temido “monstruo” porque creen que así éste no les atacará. Precisamente como tributo le fue entregada la actriz Ann Darrow, joven rubia y de belleza angelical que hizo que el gigantesco simio no pudiese resistirse a sus encantos, quedando prendado de su belleza.
Así arrancaba una de las películas más importantes del pasado siglo y que más ha influenciado al género de aventuras.  Ideada por Merian C. Cooper, cuenta la leyenda que la idea de realizar esta historia surgió tras un sueño que tuvo en el que un enorme gorila destrozaba la ciudad de Nueva York. Esta idea, combinada con algo de El mundo perdido de Arthur Conan Doyle y  La tierra que el mundo olvidó, de Edgar Rice Burroughs, dio como resultado final el archiconocido argumento que aquí nos ocupa.
Producida por David O. Selznick, fue él quién decidió el nombre de King Kong para la película, después de haber barajado otros posibles títulos. Cuando todo estuvo listo, comenzó el rodaje siendo lo más difícil del proyecto la creación del gorila que daba nombre a la película. Antes no era como ahora, que disponemos de todo tipo de tecnología para crear cosas que antes hubiesen sido inimaginables. En aquella época, todo se construyó por medio de maquetas y movimientos filmados a través de la técnica del stop-motion, es decir, fotograma a fotograma. Adaptada en incontables ocasiones, en cine destaca sobre todo la grandilocuente versión realizada por Peter Jackson en 2005, película de tres horas de duración que retomaba la historia original con una fidelidad milimetrada.
King Kong se estrenó hace ochenta años. Ochenta años desde que la gente disfrutó, temió y se emocionó con esta atemporal historia sobre el mito de la bella y la bestia. Una película histórica, que cualquier aficionado al cine no debe dejar escapar.

Wednesday, 27 February 2013

La Sexta adaptará 'Benidorm Bastards', el éxito de la TV americana



El canal se encargará de adaptar, con la ayuda de Globomedia, el programa de sketches de gran éxito en EEUU, que ya tiene en su haber hasta un premio Emmy.
Benidorm Bastards es un programa de humor, cuyo origen se encuentra en la televisión belga. El formato cuenta con un elenco de actores (todos ellos aficionados) que se dedican a gastar bromas grabadas con cámara oculta, por la ciudad de Benidorm, lugar en el que pasan el verano. El título escogido en Norteamérica ha sido Off their rockers.
En el programa, los ancianos interpretan situaciones que levantan la curiosidad de los jóvenes, por lo poco apropiada de las mismas e incluso actuando como si ellos mismos fuesen veinteañeros. La adaptación española ya ha encontrado su título, que será Los mayores gamberros.
El programa aún se encuentra en fase de preproducción, aunque esperan poder comenzar con la grabación de los primeros capítulos en primavera de este mismo año. Han decidido además no emplear el nombre de Benidorm en el programa para así no levantar polémica, ya que el alcalde de la ciudad llego a pedir al programa belga que retirase dicho nombre para no influir en la imagen de Benidorm.
En la edición original, los protagonistas del programa son ancianos jubilados elegidos mediante un proceso de casting. Además, ellos mismos afirman que el programa supone para ellos más un pasatiempo que un trabajo, ya que disfrutan y se ríen cómo nunca durante la grabación de los capítulos, gastando bromas a la gente joven. Dichas bromas  no tienen ninguna relación entre ellas y se emiten como gags independientes.
Los mayores gamberros, al igual que el formato original y su edición estadounidense, se grabará en plena calle y cualquier escenario podrá ser lugar para todo tipo de bromas. Los jóvenes por su parte, no sabrán que estarán dentro de una broma porque, como ya dijimos anteriormente, todos los gags se harán mediante cámara oculta.
En EEUU, Off their rockers  está protagonizada por Betty White, la única cara conocida del programa, famosa por haber participado en la serie de éxito Las chicas de oro.

Tuesday, 26 February 2013

Mi reconciliación con Haneke gracias a 'Amour'

Haneke no es precisamente santo de mi devoción. Su cine me parece extremadamente cargante, y a veces incluso incompresible. Intenté darle una última oportunidad con Caché: Escondido, la película protagonizada por Juliette Binoche nominada a la palma de oro y ganadora del premio a mejor director en el festival de Cannes de 2005 que, además, llegó a nuestro país avalada por toda la crítica internacional.
A mí me pareció un auténtico bodrio, una película pretenciosa, cargante y totalmente hueca que no contaba absolutamente nada a pesar de haber obtenido numerosos premios ese mismo año.
Con Funny Games me desencanté por completo y decidí no volver a ver otra película del director austriaco, para ahorrarme así me preciado tiempo y no desperdiciarlo en semejantes estupideces gapastistas que, sin embargo, hacen las delicias de los críticos más pesados.
Ni siquiera he visto aún La cinta blanca, película de 2009 ganadora de la Palma de Oro en Cannes así como el Globo de Oro a la mejor película de habla no inglesa. No me he atrevido aún con ella (y dudo que lo haga) por miedo a encontrarme con otro jueguecito de Haneke que pretende ser mucho más de lo que en realidad es.
Sin embargo, en 2012 llegó Amour y con ella el festival de buenas críticas para el que un día fue el enfant terrible de la industria cinematográfica europea. Lo único que me convenció a verla fueron los comentarios de los espectadores que decían que aquí Haneke firmaba su película más humana y, efectivamente, estaban en lo cierto.
Pese a mis reticencias iniciales, poco a poco fue llamándome la atención este último trabajo del austriaco, y al final deje mis prejuicios en casa y me dispuse a ver esta historia de, valga la redundancia, amor.
El film habla de un matrimonio de ancianos que ha vivido feliz toda su vida, queriéndose el uno al otro y sin ningún tipo de problema más allá de los típicos de la convivencia diaria. Pero un día su amor será puesto a prueba, al sufrir ella un infarto y quedar paralizado la mitad de su cuerpo.
El director firma así una película devastadora sobre la vejez en la que no da ningún tipo de concesión a sus protagonistas. De un realismo que llega hasta a hacer daño, somos testigos del sufrimiento de la pareja sin dejar de mirar a la pantalla y es que en Amour Haneke se ha limitado a rodar con todo lujo de detalles lo que podría ser el día a día de cualquier otro matrimonio mayor convirtiéndonos así en testigos directos de ese brutal infierno y haciéndonos sufrir con ellos.
Pero lo que de verdad sorprende de esta inmensa (y durísima) película es la interpretación de su protagonista Emmanuelle Riva, una verdadera actriz que nos regala una impagable interpretación digna de Oscar que, inexplicablemente, le fue arrebatado por la sobrevalorada Jennifer Lawrence.
No se puede decir mucho más de esta increíble y sorprendente película salvo que no se la pierdan. Rodada íntegramente en un único escenario como es el piso de los dos protagonistas, Amor nos quita el aliento y el alma durante las dos horas que dura. Véanla preparados, porque si algo es cierto de esta gran película, es que no serán los mismos después de verla. Sobresaliente.

Los hermanos Wachowski rompen todos los esquemas con 'El atlas de las nubes'

La nueva película de los creadores de Matrix llego el pasado viernes a nuestras pantallas, precedida de unas críticas desiguales para una película que no dejará a nadie indiferente
El atlas de las nubes está basada en una novela de David Mitchell que, hasta ahora, había sido considerada cómo una historia imposible de plasmarse en la gran pantalla. Quizás precisamente por eso mismo, no es de extrañar que los encargados de saltarse todas las normas hayan sido los hermanos Wachowski, los visionarios artífices de traernos el universo de Matrix, junto con Tom Tykwer, que firma aquí su película más ambiciosa hasta la fecha.
La cinta ha divido en EEUU a la inmensa mayoría de la crítica y no es de extrañar. Algunos abalan el derroche de imaginación que aquí se lleva a cabo así como la inmensa profundidad de su historia, mientras que otros no ven más que una obra pretenciosa y hueca. El debate está servido y quizás por ello al otro lado del charco se esperaba este trabajo con bastante expectación.
El atlas de las nubes habla sobre todo de cómo nuestras acciones perduran más allá de nuestra propia existencia. Viene a redefinir el significado del karma y se sirve de todo tipo de artefactos cinematográficos para intentar plasmar la esencia de la obra de Mitchell con la mayor exactitud posible. Tenemos aquí diferentes historias, que transcurren en años distintos (con márgenes de hasta un milenio) pero que acaban uniendose entre sí por algo que no voy a desvelar para así no destripar la esencia de la película.
Algo que llama especialmente la atención es cómo se ha optado por los mismos actores para interpretar a diferentes personajes. Puede sonar a simple capricho de sus directores, pero esta decisión tiene un por qué, y es que el mensaje básico de El atlas de las nubes no podría entenderse si la película no se hubiese hecho así. Halle Berry, Hugo Weaving, Tom Hanks o Susan Sarandon, entre otras muchas caras conocidas. Ninguno se salva de las intensas sesiones de maquillaje que han tenido que soportar para dar vida hasta… ¡A tres personajes distintos cada uno! Un elenco que brilla por completo en esta película en la que no hay protagonistas, sino que todos forman un todo en esta obra coral, que ha supuesto un desafío tanto para su reparto, cómo para sus propios directores que además también se encargaron de adaptar la novela.
El resultado final no puede ser más satisfactorio. Estamos ante una película que marca un antes y un después en lo que a narrativa se refiere, y que consigue atrapar desde el minuto uno al espectador haciendo que las tres horas pasen casi sin que nos demos cuenta. Todo fluye en El atlas de las nubes: la historia, los personajes, sus espíritus, sus decisiones… El destino juega un papel fundamental en este film que ha querido abarcar las mayores preocupaciones de la humanidad, y sale indemne de tan grandiosas cavilaciones.
Esta es, señoras y señores, una película que merece ser vista. Guste o no, lo que es cierto es que estamos ante toda una revolución cinematográfica, y solamente por eso recomiendo con rotundo entusiasmo su visionado. Una película épica en la que experimentarán todo tipo de emociones. Sin duda, de lo mejor que podemos encontrar ahora en la cartelera.

Monday, 18 February 2013

"Black Mirror": La oveja negra de la TV


La serie británica que sorprendió a los telespectadores en 2011 por su ácida crítica al mundo moderno, estrena por fin su segunda temporada.
Hace dos años que Charlie Brooker hizo vibrar a la pequeña pantalla en Reino Unido con su Black Mirror, una serie de tres episodios con temática independiente y en la que se ponen de manifiesto los vicios de la sociedad contemporánea con la llegada de las nuevas tecnologías, que poco a poco nos van invadiendo cada vez más en nuestra vida cotidiana.
 Así, en el primer episodio de esta peculiar serie titulado El himno nacional se pone de manifiesto cómo las redes sociales son capaces de manipularlos hasta extremos insospechados. El capítulo comienza cuando el primer ministro británico recibe una llamada telefónica informándole de que una importante personalidad inglesa ha sido secuestrada y la única forma de que llegue con vida al final de ese día será si él mantiene relaciones sexuales en directo con un cerdo en televisión. Con este argumento, la historia va avanzando poco a poco hasta mostrarnos las ansias de morbo de una sociedad carente de valores morales, y cómo la era Twitter ha llegado a corrompernos como seres humanos.
 En el segundo capítulo, la crítica se centra sobre todo en los talent show, más concretamente en el programa The X factor, que gozan de gran éxito en todo el mundo, pero en Reino Unido de forma más acentuada. Se muestra, de este modo, cómo la televisión es capaz de manipularlos a su antojo como meros objetos de entretenimiento con la historia de una joven cantante cuyo sueño es ganar un concurso de talentos.
 En el capítulo final de la primera temporada de Black Mirror la acción se centra en un futuro no muy lejano en el que los seres humanos puedan implantarse unos chips que les permita controlar sus recuerdos a su antojo. Pero esto no supone que todo vayan a ser ventajas… En este capítulo resulta inevitable evocar la conocidísima aplicación del sistema Android Whatssapp, tan a la orden del día en nuestras vidas, y haciendo que miles de personas no puedan vivir sin ella, con unas relaciones sociales cada vez más impersonales por el uso de estos servicios.
 Hace unos días que se estrenó la segunda temporada de esta serie de éxito, con su corrosiva crítica del mundo contemporáneo. En el primer capítulo que ya se ha podido ver en Reino Unido, Charlie Brooker nos pone en la piel de una joven cuyo novio ha fallecido y decide investigar el rastro que este ha dejado por las redes sociales para crear una identidad con la que interactuar.
 Este primer episodio ya ha sido recibido con gran éxito por parte de crítica y público, y, aunque la fecha de estreno en España aún se desconoce, lo que si podemos confirmar, que además son buenas noticias para los seguidores de esta espectacular serie, es que el tercer capítulo de la primera temporada de Black Mirror será llevado a la gran pantalla de la mano de Robert Downey Jr.

Tuesday, 12 February 2013

El lado bueno de la comedia romántica

Cada año aparece una película que se convierte en toda una sorpresa de crítica y público. La pasada temporada le tocó el turno al último trabajo de Alexander Payne, Los descendientes. 
Esta vez, de la mano de dos de los actores del momento en Hollywood, Bradley Cooper y Jennifer Lawrence, nos llega El lado bueno de las cosas.
La película, dirigida por David O. Russell, está basada en la novela homónima de gran éxito, escrita por Matthew Quick, en la que se relata la historia de un joven recién salido del psiquiátrico que aspira a reconciliarse con su esposa al tiempo que intenta volver a su vida normal y encajar el día a día de nuevo en su rutina. Para ello, contará con la ayuda de una inusual amiga, hermana de la mujer de su mejor amigo, que también está pasando por momentos difíciles tras el fallecimiento de su esposo.
Una premisa realmente sencilla y que en manos de cualquier otro autor hubiese sido una historia romántica más made in Hollywood. 
Pero en El lado bueno de las cosas la sorpresa viene cuando nos damos de bruces con uno de los guiones mejor escritos en el ámbito de la comedia del pasado año, que hace que una historia que podría estar plagada de lugares comunes se convierta en una comedia dramática con un ritmo endiablado así como algún que otro momento donde es imposible no soltar más de una carcajada.
Al terminar de verla, es cierto que no mantenemos esa sensación de haber visto algo insólito, nuevo o que realmente deje poso. El lado buen de las cosas se conforma con contar una agradable historia, haciéndolo pasar bien al espectador y dándole todo lo que necesita para disfrutar al máximo de la experiencia.
Quizás en realidad sí que sea otra americanada más, pero es una americanada que merece ser vista por el simple hecho de contarnos lo que ya sabemos de una forma diferente y original.
Pero sobre todo, y por encima de todas las cosas, esta es una película de visión obligatoria sólo por ver a sus dos actores dar una lección de interpretación a todos los de su generación.
Si alguien sigue pensando que Bradley Cooper es mal actor después de ver su papel como el bipolar más carismático y entrañable del cine reciente (inevitable compararle con Jack Nicholson en Mejor Imposible, guardando las distancias obviamente) entonces no ha sabido apreciar y disfrutar de lo que ha sido el mayor descubrimiento del 2012. El señor Cooper ha demostrado que hay vida mas allá de su Resacón en Las Vegas y ha callado las bocas de todos los que no le tenían ninguna consideración al hacerse con una nominación a los Oscar como mejor actor protagonista para este año.
Junto a Bradley Cooper, nos encontramos a Jennifer Lawrence. Poco queda que decir de la actriz que se está haciendo ella solita con todos los festivales de cine de su país, y que se come bocado a bocado todas las escenas en las que aparece. Interpreta aquí a una joven inestable emocionalmente, algo desequilibrada quizás  pero sobre todo con mucho amor que dar, y se adueña del papel haciéndolo suyo durante todo el metraje. Si me creo a Tiffany, sus problemas, sus escarceos amorosos y sus argumentos es porque Lawrence consigue darle toda la fuerza que necesita y sin ella El lado bueno de las cosas no tendría ningún sentido.
La química. Esa es la clave del film y su mayor aliada. Porque los dos protagonistas encienden la pantalla cada vez que aparecen juntos y hacen que no podamos apartar la mirada de ella ni un solo instante. No es una película perfecta, ni de lejos. Tampoco se acerca a ser una obra maestra, y ni siquiera lo pretende. Se limita con hacer pasar un buen rato al espectador sin tratarle como a un idiota, y ahí es donde están todos sus méritos.
Esta es una película de amor pero sin amor, de gente con problemas, que se enamora y se desenamora, que sufre, que siente y padece. Recomendable para los que quieran pasar un buen rato con esta comedia ligera entregándose a ella eso sí, sin esperar más de lo que de verdad nos ofrece, y sobre todo, dejando las gafas de pasta en la mesilla de noche.

Monday, 28 January 2013

Las mil y una trampas de guión de Oriol Paulo

"Para ser española no está mal". Esta es la frase que el público español utiliza para referirse a las películas patrias que, aún malas, tienen algo de hollywoodiense que hace que la gente acabe por disculparlas. "El cuerpo" es una de ellas.
Yo me considero amante del cine con todo lo que ello implica. No entiendo a la gente que dice que el cine español es malo, que no sabemos hacer buenas películas. El cine es como todo, y cuando me enfrento a una película no hago distinciones de nacionalidades ni voy con juicios preconcebidos por el hecho de que sea de un determinado país. En España ocurre como en todas partes: se hacen películas buenas y también películas malas.
Desde hace unos años para acá, se viene experimentando en nuestra filmografía ciertas ganas de plagiar el modelo de película americana para obtener la fórmula del éxito. Y no hay nada de malo en ello. El problema es cuando en vez de inspirarnos en lo bueno del cine americano, nos quedamos con lo malo.
"El cuerpo" es un claro ejemplo de todo esto. Dirigida por Oriol Paulo y protagonizada por José Coronado, Belén Rueda y Hugo Silva, la historia transcurre íntegramente en un instituto anatómico forense en el que ha desaparecido el cuerpo de una mujer de mediana edad.
El único testigo que podría dar con la clave de este extraño suceso, el vigilante de seguridad del lugar, se encuentra en coma tras haber huido del lugar de los hechos y haber sido atropellado accidentalmente por un coche.
Así las cosas, el inspector de policía encargado del caso decide interrogar al marido de la difunta, cuyo cuerpo ha desaparecido, para intentar esclarecer el asunto.
A medida que va transcurriendo la noche, diferentes secretos irán desvelándose hasta dar con toda la verdad que se esconde detrás de todo el asunto.
La película tiene un arranque prometedor. Desde el comienzo se consigue atrapar al espectador y mantenerlo en tensión al menos durante gran parte del metraje. Personalmente, me sobran los continuos flashbacks que más que explicar o aclarar algo de la historia, sirven nada más que como vehículo de lucimiento para Belén Rueda. Por lo demás la historia se sigue con facilidad e interés, a pesar de lo inverosímil de algunas situaciones que es mejor pasar por alto, así como todas las incongruencias del guión.
El verdadero problema de "El cuerpo" viene cuando llega la traca final. Y es que es en su desenlace donde se desmorona toda la película. Oriol Paulo, en busca de la sorpresa desmesurada decide dar un giro de 180º a su historia, convirtiendo todo lo que hemos visto en otra cosa que realmente no es.
Y esto está muy bien para aquellos espectadores que les gusta que jueguen con ellos y que les tomen el pelo, pero conmigo eso no funciona.
A esto me refiero cuando digo que el cine español cada vez quiere acercarse más al modo de hacer cine americano, porque si hay algo característico del género de intriga en EEUU es el as en la manga que sus guionistas se reservan para el final. Pero con "El cuerpo" esta baza es un rotundo fracaso, algo chapucero e inverosímil.
En cuánto a la factura técnica, decir que en "El cuerpo" es impecable. Como ya decía anteriormente,  la película no es mala. No, no llega a serlo aunque bordea el ridículo más absoluto en numerosas ocasiones. Pero gracias a lo misterioso de su argumento y a que hace que el interés no decaiga ni un solo segundo, "El cuerpo" se salva por los pelos de ser el petardazo que podría haber sido.
Porque aunque sea española y se aleje del tipo de cine que hacemos normalmente, eso no significa que sea buena.
Recomendada para aquellos espectadores que se conforman con poco.

Tuesday, 15 January 2013

Otro periodismo es posible


Hace siete meses exactamente, el pasado mes de junio de 2012, se estrenó en EEUU por la cadena HBO y más tarde en nuestro país vía Canal + España la serie The newsroom, en la que se propone un nuevo modelo de periodismo. Aunque para muchos no es más que una quimera, la cuestión ya ha abierto varios debates.
The newsroom es una serie de televisión norteamericana creada por Aaron Sorkin, creador de series de éxito como El ala oeste de la Casa Blanca, y multipremiado guionista de la película La red social. Esta vez, no sólo es el creador de la serie sino que además de escribirla, también se encarga de dirigirla.
The newsroom fue un éxito de audiencia en el día de su estreno, con un share similar al que consiguió la exitosa serie Juego de tronos en su season premiere, también de la cadena norteamericana HBO.
En The newsroom, Aaron Sorkin nos cuenta la historia de un equipo de informativos que emite a través de un canal por cable. En apariencia podría tratarse de unos informativos como cualquier otro, si no fuera porque el modelo periodístico que manejan está a punto de cambiar. Con la llegada de la nueva productora ejecutiva, se propone un modelo de cambio en los informativos que hará temblar no sólo al canal, si no a la sociedad entera.
Lo que Aaron Sorkin propone en The newsroom es algo que se enseña en las facultades de periodismo y que jamás se pone en práctica una vez que se sale al mundo real: dar información real a los ciudadanos, sin manipularles, ciñéndonos a la verdad y nada más que la verdad sin importarnos nada más que esa información que los periodistas tienen la obligación de transmitir.
Básicamente, propone que nos olvidemos de todo lo demás. De todo lo que no sea información. Es aquí cuando entra en juego el factor económico. Por eso en The newsroom el primer paso para hacer un periodismo de calidad es olvidarse de los datos y las audiencias. Eso no importa. Aunque claro, al tratarse de un informativo por cable su fuente de financiación está en la publicidad y es aquí cuando nos encontramos con el primer dilema.
¿Qué es más importante entonces? ¿El capital o la información? En la serie lo tienen claro  a la hora de elegir entre ambas, a pesar de las posibles consecuencias… Pero la pregunta real es… ¿Es verdaderamente posible un sistema de información periodística como el que se propone en The newsroom? ¿Se puede dar información de calidad sin que entren en juego otros factores ya no sólo económicos, sino también políticos o ideológicos?
Son muchos los que han criticado The newsroom por no ser más que eso, un cuento chino con escasa aplicación práctica ya que, al fin y al cabo, no deja de ser eso: una serie de televisión. Y como serie de televisión, se trata ni más ni menos que de pura ficción.
Pero estamos hablando de una ficción que aspira a ser realidad. ¿Y si de pronto un programa cualquiera de informativos de nuestro país decide cambiar su forma de informar para ceñirse a un modelo en el que el rigor periodístico fuese el único valor? Si esto llegase a ocurrir podrían pasar dos cosas: o bien que el programa se fuese a pique, o por otro lado que el resto de las cadenas tomasen ejemplos y siguieran ese esquema.
Por desgracia, es muy probable que nunca jamás podamos ser testigos de este cambio ya que vivimos en un mundo en el que hay una serie de intereses muy difíciles de derrocar. Pero en la situación que vive a día de hoy esta profesión, sería bonito pensar que, al igual que ocurre en The newsroom, somos capaces de crear otro modelo de periodismo, defenderlo y, sobre todo, sacarlo adelante.


Tuesday, 8 January 2013

Oda al buen cine, a la buena música

Adaptar el famoso musical londinense "Los miserables", basado a su vez en la novela homónima de Victor Hugo, es cuánto menos una tarea difícil. Son varios los meses en los que se lleva hablando de esta adaptación por parte del director británico Tom Hopper, galardonado con el Oscar a mejor director por su película "El discurso del rey", y las expectativas estaban por las nubes.
Tom Hopper tenía una doble misión: por un lado, ganarse el beneplácito de crítica y público y por otro, el de los fans del conocido musical que lleva más de 25 años en la cartelera londinense.
El resultado final no ha podido ser más satisfactorio. Tom Hopper ha logrado lo imposible, y eso ha sido poner de acuerdo a todo el mundo, a todo tipo de espectadores, a los amantes de los musicales y a sus detractores, a los forofos del musical original, a la crítica nacional e internacional...
"Los miserables" es lo que todos esperabamos: una obra maestra llena de excesos, de buenas canciones, con un ritmo endiablado y unas interpretaciones de diez.
Porque es en el reparto donde recae el mayor peso de la película. Aunque Russell Crowe está mas que correcto, son Hugh Jackman y Anne Hathaway los que se comen sus escenas a bocados.
La segunda tan solo aparece en el film unos veinte minutos aproximadamente, pero son suficientes para afirmar con entusiasmo y rotundidad que gracias a esta película se ha consagrado la estrella hollywoodiense. Nunca una canción habia sido cantada en pantalla con tantísima fuerza y garra como el "I dreamed a dream" que aquí nos ocupa, capaz de remover hasta los sentimientos más profundos de la audiencia.
Y si ya nos ponemos a hablar de Jackman, entonces señoras y señores tengo que quitarme el sombrero y aseguraros que lo de este actor es harina de otro costal. El australiano, que aparece en el metraje casi constantemente durante las más de dos horas y media que dura la película, es capaz de aguantar el tipo, cantar, brincar, pelearse, reír y emocionarse sin despeinarse. El globo de oro debe ser suyo sin ninguna duda.
Algunos  han criticado la forma en que "Los miserables" está rodada. Yo no he visto ningún problema a esto. Muchos primeros planos, sí, pero totalmente justificados. Cada director tiene su forma de captar la esencia de sus actores, y aquí se saca el máximo provecho de sus interpretaciones con el uso del primer plano en multitud de ocasiones. No veo ningún problema en ello.
Sin embargo, si hay algo que no me termina aquí de cuajar es el papel de Amanda Seyfried como Cosette. Sí, la chica canta muy bien y todo lo que queráis, pero como actriz a mí me deja mucho que desear.
Lo contrario ha ocurrido con Samantha Barks, la sorpresa de la película. La actriz que ya dio vida a Éponine en el musical original, vuelve a ponerse en la piel de la sufrida enamorada de Marius. No sé como sería en el musical original ya que no he tenido el gusto de verlo, pero en la película la joven actriz da lo mejor de sí misma y consigue convertirse en la revelación del pasado año.
Del argumento poco queda contar: Jean Valjean es un fugitivo perseguido por un oficial de policía durante años, que decide cambiar de identidad y quedarse a cargo de la hija de una mujer que conoció tiempo atrás. La historia avanza mostrando la evolución de los personajes y las miserias de la Francia de la época, las revoluciones de sus ciudadanos en su lucha por la igualdad, así como las idas y venidas en las vidas de sus protagonistas que luchan, aman, ríen y lloran en una historia de superación personal capaz de conmover hasta al menos sensible.
Eso es lo que hace a "Los miserables" algo grande: la historia. Y a pesar de ser la mayor parte de la película cantada (diálogos incluidos) no se hace para nada pesada ya que, como digo, lo que la película tiene que contar es tan magnífico, que te atrapa desde el minuto uno haciéndose dueña de tus sentimientos y sin soltarlos hasta su apoteósico final. Formidable e imprescindible.