Creía entenderlos, los sentimientos. Creía que sería capaz de
controlarlos, de hacer que fuesen y viniesen a mi antojo… Creía que todo
duraría para siempre, los momentos. Pero lo eterno no existe, y al final todos
se van y nosotros con ellos, o al menos una parte. Porque todos estamos hechos
de todas y cada una de las personas que se cruzan en nuestra vida, y lo que
somos ahora es el resultado de tantas y tantas cosas, tantos momentos y tanta
gente que sería imposible enumerarlas todas. Algunas nos marcan más que otras,
y aquí es cuando todos hablan del primer amor. No de amistades, ni de familia…
sino de ese sentimiento que hasta entonces era desconocido y que nos recorre
por dentro y nos sacude como un vendaval. Nos nubla la vista, nos destroza el
estomago, nos hace ciegos, pero felices… Bendita ignorancia, al fin y al cabo.
Porque… ¿Qué mas dará si todo se hace añicos a nuestro alrededor mientras que
tengamos un poquito de amor? Pero hay
otro amor, del que más nos hablan los libros y las películas, y es el amor no
correspondido. Un amor que mata, que quema, que duele… Ay amor. ¿Por qué al
final todo se limita a eso? Todo por
amor. Años y años de evolución para que al final una opresión en el pecho haga
que nos volvamos locos y cometamos las mayores locuras en su nombre….
Foto: Like Crazy

