El director estadounidense vuelve a ponerse tras las cámaras
para entregarnos otra peculiar película alejada por completo de cualquier forma
de hacer cine que se haya podido ver recientemente en la cartelera. Si con El
árbol de la vida Malick reflexionaba sobre la vida, de dónde venimos y hacia
dónde nos dirigimos, ahora en su nueva película hace lo mismo pero esta vez
enfocándose en las relaciones de pareja.
Su forma de hacer cine impregna cada uno de los fotogramas
de To the wonder: fotografía perfecta, banda sonora abrumadora, voz en off y
apenas diálogos. Aunque la confusión a la hora de seguir la historia también
está presente, en este caso no se hace tan difícil de seguir cómo ocurría con
The tree of life.
To the wonder (Hacia lo maravilloso) es una metáfora de
hacia dónde se dirigen los enamorados cuando se embarcan en una relación de
amor. Esa 'maravilla' que está explícita en el título solamente se alcanza
pasados varios años, cuando el enamoramiento inicial ya no existe y comienza
entonces la verdadera prueba de amor. Aunque mejor no destripar mucho más de
esta curiosa cinta, ya que es mejor verla y dejarse llevar y, sobre todo, que
cada uno saque sus propias conclusiones.
Sin embargo, algo ocurre tras el visionado de esta cinta. Es
cierto que al salir de la sala el espectador está abrumado por todo lo que ha
visionado, por la belleza que está presente en todas las escenas de la
película, por su hipnótica ambientación, por sus extraños personajes… Se va a
casa dándole vueltas a la cabeza y reflexionando sobre lo que ha visualizado.
Esto era algo que también pasó con El árbol de la vida. La diferencia es que
con ella eran numerosos los mensajes y reflexiones que el espectador podía
sacar, mientras que en To the wonder al final todo se queda en un simple
capricho de su director.
Estamos ante una de esas películas que gustan más en el
momento en que se ven que en retrospectiva. Al terminar de verla, hasta se
puede pensar que estamos ante otra obra maestra del ambicioso director. La
decepción llega pasado un día, incluso horas, después de verla. Cuando, tras
mucho estrujar el cerebro intentando sonsacar lo que Malick ha querido contar durante dos horas de
película, nos damos cuenta que no hay ningún mensaje y que todo se ha quedado
en un envoltorio muy bonito pero totalmente vacío en su interior.
Efectivamente, al final Malick no nos cuenta nada
especialmente relevante. Una historia de amor (o desamor, según se mire) que no
aporta nada nuevo y que se basa en continuas tomas de su protagonista Olga
Kurylenko bailando, saltando, pensando, llorando, caminando…con una música
preciosa de fondo y unos movimientos de cámara imposibles. Por otro lado, los
encargados de promocionar la película vuelven a engañar a aquellos espectadores
que no conozcan ni a su director ni su tipo de cine, como ya ocurrió con El
árbol de la vida, de cuyas salas la gente huía hacia la salida a los quince
minutos de película, ya que nos muestran a Ben Affleck como protagonista (sale
varias veces, sí, pero apenas habla y la cámara casi nunca muestra su cara) y a
Rachel McAdams, que solamente sale unos diez minutos en la película, e intentan
dar a entender que esta es una película de amor al uso con caras conocidas.
Pues no. La protagonista aquí es Olga Kurylenko y es ella la que lleva todo el
peso del film. Quizás es también otro de los factores que le restan puntos a la
película ya que con ella Malick ha creado un personaje con el cual no llegamos
a empatizar sino todo lo contrario: cargante, infantil y sobre todo pesada, muy
pesada.
Pero de todo esto uno se da cuenta cuando ha pasado un
tiempo prudente después de verla. Al momento solo pensamos, como ya decía, en
el formidable apartado técnico que nos apabulle por completo y nos deja
hechizados durante las dos horas de metraje con su preciosa música, fotografía
y paisajes. Pero todo esto no sirve para sostener una película que, al final,
no tiene nada que contar.
En definitiva, decepcionante podría ser la palabra clave para
resumir el último trabajo de Malick. Como experiencia es sobresaliente, pero
señoras y señores, esto debe ser juzgado por lo que es, y como película no ha
estado a la altura.
