Thursday, 11 April 2013

Descomposición del amor, por Terrence Malick


El director estadounidense vuelve a ponerse tras las cámaras para entregarnos otra peculiar película alejada por completo de cualquier forma de hacer cine que se haya podido ver recientemente en la cartelera. Si con El árbol de la vida Malick reflexionaba sobre la vida, de dónde venimos y hacia dónde nos dirigimos, ahora en su nueva película hace lo mismo pero esta vez enfocándose en las relaciones de pareja.
Su forma de hacer cine impregna cada uno de los fotogramas de To the wonder: fotografía perfecta, banda sonora abrumadora, voz en off y apenas diálogos. Aunque la confusión a la hora de seguir la historia también está presente, en este caso no se hace tan difícil de seguir cómo ocurría con The tree of life.
To the wonder (Hacia lo maravilloso) es una metáfora de hacia dónde se dirigen los enamorados cuando se embarcan en una relación de amor. Esa 'maravilla' que está explícita en el título solamente se alcanza pasados varios años, cuando el enamoramiento inicial ya no existe y comienza entonces la verdadera prueba de amor. Aunque mejor no destripar mucho más de esta curiosa cinta, ya que es mejor verla y dejarse llevar y, sobre todo, que cada uno saque sus propias conclusiones.
Sin embargo, algo ocurre tras el visionado de esta cinta. Es cierto que al salir de la sala el espectador está abrumado por todo lo que ha visionado, por la belleza que está presente en todas las escenas de la película, por su hipnótica ambientación, por sus extraños personajes… Se va a casa dándole vueltas a la cabeza y reflexionando sobre lo que ha visualizado. Esto era algo que también pasó con El árbol de la vida. La diferencia es que con ella eran numerosos los mensajes y reflexiones que el espectador podía sacar, mientras que en To the wonder al final todo se queda en un simple capricho de su director.
Estamos ante una de esas películas que gustan más en el momento en que se ven que en retrospectiva. Al terminar de verla, hasta se puede pensar que estamos ante otra obra maestra del ambicioso director. La decepción llega pasado un día, incluso horas, después de verla. Cuando, tras mucho estrujar el cerebro intentando sonsacar lo que Malick  ha querido contar durante dos horas de película, nos damos cuenta que no hay ningún mensaje y que todo se ha quedado en un envoltorio muy bonito pero totalmente vacío en su interior.
Efectivamente, al final Malick no nos cuenta nada especialmente relevante. Una historia de amor (o desamor, según se mire) que no aporta nada nuevo y que se basa en continuas tomas de su protagonista Olga Kurylenko bailando, saltando, pensando, llorando, caminando…con una música preciosa de fondo y unos movimientos de cámara imposibles. Por otro lado, los encargados de promocionar la película vuelven a engañar a aquellos espectadores que no conozcan ni a su director ni su tipo de cine, como ya ocurrió con El árbol de la vida, de cuyas salas la gente huía hacia la salida a los quince minutos de película, ya que nos muestran a Ben Affleck como protagonista (sale varias veces, sí, pero apenas habla y la cámara casi nunca muestra su cara) y a Rachel McAdams, que solamente sale unos diez minutos en la película, e intentan dar a entender que esta es una película de amor al uso con caras conocidas. Pues no. La protagonista aquí es Olga Kurylenko y es ella la que lleva todo el peso del film. Quizás es también otro de los factores que le restan puntos a la película ya que con ella Malick ha creado un personaje con el cual no llegamos a empatizar sino todo lo contrario: cargante, infantil y sobre todo pesada, muy pesada.
Pero de todo esto uno se da cuenta cuando ha pasado un tiempo prudente después de verla. Al momento solo pensamos, como ya decía, en el formidable apartado técnico que nos apabulle por completo y nos deja hechizados durante las dos horas de metraje con su preciosa música, fotografía y paisajes. Pero todo esto no sirve para sostener una película que, al final, no tiene nada que contar.
En definitiva, decepcionante podría ser la palabra clave para resumir el último trabajo de Malick. Como experiencia es sobresaliente, pero señoras y señores, esto debe ser juzgado por lo que es, y como película no ha estado a la altura.



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