Spielberg ha querido hacer una película clásica de aventuras, pero se ha olvidado que el concepto “clásico” no significa “tópico”. “Caballo de batalla” es la peor película del legendario director en muchísimos años. Y resulta asombroso que un film de estas características se haya colado en la pasada carrera hacia los Oscar, más que nada, porque no hay novedad alguna en este producto precocinado en el que todo huele a rancio y refrito.
Empezamos por la historia: Una humilde familia de la campiña inglesa al borde de la quiebra se ve obligada a vender el caballo de su hijo al ejército. A partir de ese momento, comenzará una carrera contrarreloj por parte de él para recuperar a su caballo, a la vez que se nos va contando la historia del caballo y los distintos dueños por los que va pasando hasta llegara su destino.
Poco más hay que contar acerca de esta ñoña y cursi película en la que todos sabemos lo que va a ocurrir plano a plano, fotograma a fotograma. Spielberg intenta por todos los medios arrancar la lágrima fácil al espectador, y lo único que consigue es dar vergüenza ajena por lo tedioso y extremadamente blando de algunas de las situaciones que tienen lugar a lo largo de las más de dos horas y media que dura la película. Y es que ni siquiera la inmensa labor de fotografía consigue ocultar una trama vacía y hueca.
Muy bonitos paisajes, muy buena la banda sonora, pero esto no es mas que un envoltorio para un producto intragable. A la hora de rodar la película, Spielberg ha querido engañar a su publico entregando una película, en teoría, “como las de antes”. Pero se ha quedado a medio camino consiguiendo una obra tan mediocre y aburrida, que no levanta ni el interés de las piedras.
Porque, siendo sinceros, hay un momento en la película en el que a uno le importa mas bien poco todo lo que ocurra con ese caballo “maldito”, que no hace sino traer la desgracia a todos los que se acerquen a él. Sí, el caballo de “War Horse” es un gafe. Y no hay mas vuelta de hoja.
Malo. Ese es el veredicto final para el último largometraje del Rey Midas de Hollywood. Quien vea sensibilidad, emoción o cualquier otro tipo de sentimiento humano en este telefilm barato, que venga y me lo cuente, porque lo único que puedo decir yo de “Caballo de batalla” es que han sido las dos horas y media peor invertidas de mi vida en mucho tiempo.

