Thursday, 8 March 2012

Buscando un Oscar desesperadamente

Spielberg ha querido hacer una película clásica de aventuras, pero se ha olvidado que el concepto “clásico” no significa “tópico”. “Caballo de batalla” es la peor película del legendario director en muchísimos años. Y resulta asombroso que un film de estas características se haya colado en la pasada carrera hacia los Oscar, más que nada, porque no hay novedad alguna en este producto precocinado en el que todo huele a rancio y refrito.
Empezamos por la historia: Una humilde familia de la campiña inglesa al borde de la quiebra se ve obligada  a vender el caballo de su hijo al ejército. A partir de ese momento, comenzará una carrera contrarreloj por parte de él para recuperar a su caballo, a la vez que se nos va contando la historia del caballo y los distintos dueños por los que va pasando hasta llegara  su destino.
Poco más hay que contar acerca de esta ñoña y cursi película en la que todos sabemos lo que va a ocurrir plano a plano, fotograma a fotograma. Spielberg intenta por todos los medios arrancar la lágrima fácil al espectador, y lo único que consigue es dar vergüenza ajena por lo tedioso y extremadamente blando de algunas de las situaciones que tienen lugar a lo largo de las más de dos horas y media que dura la película. Y es que ni siquiera la inmensa labor de fotografía consigue ocultar una trama vacía y hueca.
Muy bonitos paisajes, muy buena la banda sonora, pero esto no es mas que un envoltorio para un producto intragable. A la hora de rodar la película, Spielberg ha querido engañar a su publico entregando una película, en teoría, “como las de antes”. Pero se ha quedado a medio camino consiguiendo una obra tan mediocre y aburrida, que no levanta ni el interés de las piedras.
Porque, siendo sinceros, hay un momento en la película en el que a uno le importa mas bien poco todo lo que ocurra con ese caballo “maldito”, que no hace sino traer la desgracia a todos los que se acerquen a él. Sí, el caballo de “War Horse” es un gafe. Y no hay mas vuelta de hoja.
Malo. Ese es el veredicto final para el último largometraje del Rey Midas de Hollywood. Quien vea sensibilidad, emoción o cualquier otro tipo de sentimiento humano en este telefilm barato, que venga y me lo cuente, porque lo único que puedo decir yo de “Caballo de batalla” es que han sido las dos horas y media peor invertidas de mi vida en mucho tiempo.

Wednesday, 7 March 2012

Tus ojos te engañan


El pasado viernes se estrenó en España el último y esperadísimo trabajo del director español Rodrigo Cortés. Las expectativas, lógicamente, eran muy altas. Después de “sepultar” bajo tierra a los espectadores de todo el mundo con su aclamada película “Buried”, Cortés vuelve a ponerse tras las cámaras para contarnos un thriller en el que llama especialmente la atención su elenco de actores. Sigourney Weaver, Cillian Murphy y Robert De Niro protagonizan “Luces rojas”, el proyecto más ambicioso hasta la fecha del joven director.
Estrenada en el festival de Sundance con buenas críticas, “Luces rojas” es la historia de dos parapsicólogos encargados de desenmascarar fenómenos paranormales. Van en busca de historias sobrenaturales y, en un abrir y cerrar de ojos, desvelan toda su autenticidad dando con una base científica para los acontecimientos. Pero el mayor reto para uno de ellos (Cillian Murphy) llegará de la mano del psíquico Silver, un vidente al que todo el mundo idolatra y que ha vuelto a ejercer después de estar casi treinta años retirado.
Con esta interesantísima propuesta, Cortés hace una película bastante correcta y en la que la tensión no hace sino crecer a cada minuto. Ese es el mayor logro de “Luces rojas”, conseguir atrapar al espectador desde el principio hasta el final sin dejar que la intriga decaiga en ningún momento. Pero…  ¿Es “Luces rojas” la obra maestra que todos estábamos ansiosos de ver? Desgraciadamente, no.
Hay que admitirle a Rodrigo Cortés muchísimos méritos, tanto como director, como guionista. Sin embargo, cuando uno sale del cine después de ver la película, la sensación que queda es la de haber visto una película que no se puede tomar muy enserio, cuando en realidad lo que se pretendía era todo lo contrario. La película pretende ser una historia seria sobre fenómenos paranormales, explicados mediante una base científica. Y lo es. Durante todo el desarrollo de la película asistimos a un auténtico ejercicio de buen hacer cinematográfico. Hay credibilidad en su historia, grandes dosis de realismo y las justas de terror. El bello se eriza en alguna que otra secuencia y también se salta de la butaca un par de veces. Digamos que “Luces rojas” es todo lo que un thriller de terror puede aspirar a ser, y va mucho más allá pues en ocasiones se siente verdadera angustia ante los enigmáticos acontecimientos que suceden ante nuestros ojos.
¿Cuál es entonces el problema? Sin duda alguna, la traca final: su desenlace. Y aun así, ese desenlace es también su mejor baza, con lo cual, estamos ante una contradicción, pero es que donde muchos ven sorpresa, yo veo tomadura de pelo. Obviamente no puedo negar que ese final no me lo esperase, pero lo que ocurre es que una película que pretende dar un tratamiento serio a todo lo relacionado con lo sobrenatural, no puede dar un giro de trescientos sesenta grados y rompernos los esquemas tirando por la borda todo el trabajo realizado hasta ese momento ya que, como anteriormente decía, el resultado es que no se puede tomar este largometraje muy enserio.
A pesar de todo lo anterior, es innegable que “Luces rojas” es una buena película, capaz de no hacer pestañear a su publico durante las más de dos horas de proyección. Y si hay algo que destaca por encima de todo lo demás, es sin duda alguna las interpretaciones del trío protagonista y, muy especialmente, la de mi queridísimo Robert De Niro. Poco hay que decir de él a estas alturas y es que… ¿Con que registro no se ha atrevido ya este pedazo de actor? Con su formidable interpretación del psíquico Silver, De Niro consigue “acojonar” literalmente a la audiencia, ofreciendo en bandeja de plata una de las mejores oportunidades de pasar miedo en una sala de cine a día de hoy. Ni casas encantadas, ni juegos gore, ni exorcismos baratos. Quien de verdad quiera pasar un mal rato, que vaya a ver “Luces rojas” porque gracias a De Niro, podremos tener cientos de pesadillas protagonizadas por él durante varias noches.
El veredicto para “Luces rojas” es el de una buena película. Entretenida, sombría, enigmática y a ratos, aterradora. Y hubiese sido una película histórica con un final de otro tipo, pero esto es cine, señoras y señores, y la valoración debe hacerse de todo el conjunto. Por eso mismo, valorando toda la película en sí, recomiendo este film a todo tipo de público pero muy especialmente  a los que aman lo paranormal, y a los escépticos de todo lo que tiene ver con ello.
Porque “Luces rojas” al fin y al cabo, con todos sus defectos, no es una película al uso. Es un experimento que pone a prueba al espectador y que lanza una pregunta que nosotros mismos debemos responder: ¿Hasta donde estamos dispuestos a creer?