David Carhon firma en Incompatibles su segundo largometraje
y lo hace, de nuevo, con otra comedia protagonizada esta vez por el que ha sido
el actor revelación de la pasada temporada gracias a Intocable, la película
francesa más taquillera de la historia y que en España logró hacerse con el
primer puesto de la taquilla durante varias semanas consecutivas gracias al
fenómeno boca-oreja.
La película narra la historia de dos policías. Uno de ellos,
capitán de la brigada criminal de París, está acostumbrado al lujo y a codearse
con otro tipo de criminales mientras que el otro, investigador de delitos
financieros, ha crecido en los suburbios franceses y sabe de primera mano lo
que se esconde detrás de todos esos barrios repletos de delincuencia y drogas.
Sus mundos, aparentemente opuestos, tendrán que unirse para resolver el
asesinato de la esposa de un líder de la patronal.
No nos engañemos. No estamos ni mucho menos ante el
Intocable de este año, si bien podría parecerlo debido al personaje de Omar Sy.
Es evidente que su director ha sabido agarrar la fórmula del éxito que tanto
gustó a la audiencia con dicha película: hombres de clases sociales y
costumbres diferentes se ven obligados a trabajar codo con codo, reflejando las
disparatadas consecuencias que dicha convivencia provoca.
Carhon ha sido listo y ha vuelto a plantear una historia con
el mismo fondo para llevarse al publico a sus bolsillos. El personaje de Sy es
exactamente igual que el que hizo en Intocable, y en algunas ocasiones, cuando
él aparece en escena, tenemos que mentalizarnos de que estamos en otra película
totalmente distinta. Y esto no es nada fácil, porque parece que lo que aquí se
ha hecho ha sido coger a Driss (su personaje en Intocable) e incluirle en una
película que a priori podría parecer semejante, pero que es totalmente nueva.
(¡Hasta algunos escenarios de la ya mencionada película vuelven a aparecer en
la que aquí nos ocupa!)
Pero según la trama avanza, debemos olvidarnos de esta
pequeña “pega”, según como se mire claro, y disfrutar. Porque en sí
Incompatibles es eso, puro disfrute y entretenimiento con unas actuaciones de
lujo y un argumento que no aburre lo más mínimo durante la hora y media de
película. La química entre los dos protagonistas esta más que lograda. Sy, como
no podía ser de otra forma, se desenvuelve como pez en el agua en un registro
que ya conoce de sobra. Y aunque nosotros también lo conocemos, volvemos a reir
a carcajadas con algunos de los momentazos que protagoniza en la película.
Su compañero de reparto, Laurent Lafitte sorprende. Y es una
sorpresa muy grata porque sabe encajar el rol de “estirado” y arrogante a la
perfección. Es un tipo que podría
parecer odioso, pero se le coge cariño desde que entra en escena, y entonces le
acompañamos a él y al ya citado Sy en sus aventuras y desventuras por París,
viendo que sería imposible haber seleccionado a un dúo cómico para la ocasión
mejor que éste.
Rodada con pulso firme, con escenas de acción que no tienen
nada que envidiar a las superproducciones estadounidenses y con un desarrollo
envidiable en el que no decae el interés ni un solo momento, Incompatibles es
la película perfecta para pasar un buen rato en el cine. Pese a sus defectos
(que los tiene) el resultado final ofrece todo lo que cabía esperar de ella. Porque,
como ya dije, tiene absolutamente todos los ingredientes para convertirse en el
mejor entretenimiento de la cartelera: risas, acción, suspense y, sobre todo,
dos actores a la altura que encima parecen haberlo pasado en grande durante el
rodaje de la película.
Recomendable
para todos los públicos, pero que esto no lleve a engaño: busquen en ella una
diversión de calidad, y no la obra maestra que no es. Pero sobre todo,
Incompatibles es muchísimo más recomendable aún para aquellos que, tras
Intocable, se quedaron con más ganas de Omar Sy. O de Driss, mejor dicho.

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