Monday, 28 January 2013

Las mil y una trampas de guión de Oriol Paulo

"Para ser española no está mal". Esta es la frase que el público español utiliza para referirse a las películas patrias que, aún malas, tienen algo de hollywoodiense que hace que la gente acabe por disculparlas. "El cuerpo" es una de ellas.
Yo me considero amante del cine con todo lo que ello implica. No entiendo a la gente que dice que el cine español es malo, que no sabemos hacer buenas películas. El cine es como todo, y cuando me enfrento a una película no hago distinciones de nacionalidades ni voy con juicios preconcebidos por el hecho de que sea de un determinado país. En España ocurre como en todas partes: se hacen películas buenas y también películas malas.
Desde hace unos años para acá, se viene experimentando en nuestra filmografía ciertas ganas de plagiar el modelo de película americana para obtener la fórmula del éxito. Y no hay nada de malo en ello. El problema es cuando en vez de inspirarnos en lo bueno del cine americano, nos quedamos con lo malo.
"El cuerpo" es un claro ejemplo de todo esto. Dirigida por Oriol Paulo y protagonizada por José Coronado, Belén Rueda y Hugo Silva, la historia transcurre íntegramente en un instituto anatómico forense en el que ha desaparecido el cuerpo de una mujer de mediana edad.
El único testigo que podría dar con la clave de este extraño suceso, el vigilante de seguridad del lugar, se encuentra en coma tras haber huido del lugar de los hechos y haber sido atropellado accidentalmente por un coche.
Así las cosas, el inspector de policía encargado del caso decide interrogar al marido de la difunta, cuyo cuerpo ha desaparecido, para intentar esclarecer el asunto.
A medida que va transcurriendo la noche, diferentes secretos irán desvelándose hasta dar con toda la verdad que se esconde detrás de todo el asunto.
La película tiene un arranque prometedor. Desde el comienzo se consigue atrapar al espectador y mantenerlo en tensión al menos durante gran parte del metraje. Personalmente, me sobran los continuos flashbacks que más que explicar o aclarar algo de la historia, sirven nada más que como vehículo de lucimiento para Belén Rueda. Por lo demás la historia se sigue con facilidad e interés, a pesar de lo inverosímil de algunas situaciones que es mejor pasar por alto, así como todas las incongruencias del guión.
El verdadero problema de "El cuerpo" viene cuando llega la traca final. Y es que es en su desenlace donde se desmorona toda la película. Oriol Paulo, en busca de la sorpresa desmesurada decide dar un giro de 180º a su historia, convirtiendo todo lo que hemos visto en otra cosa que realmente no es.
Y esto está muy bien para aquellos espectadores que les gusta que jueguen con ellos y que les tomen el pelo, pero conmigo eso no funciona.
A esto me refiero cuando digo que el cine español cada vez quiere acercarse más al modo de hacer cine americano, porque si hay algo característico del género de intriga en EEUU es el as en la manga que sus guionistas se reservan para el final. Pero con "El cuerpo" esta baza es un rotundo fracaso, algo chapucero e inverosímil.
En cuánto a la factura técnica, decir que en "El cuerpo" es impecable. Como ya decía anteriormente,  la película no es mala. No, no llega a serlo aunque bordea el ridículo más absoluto en numerosas ocasiones. Pero gracias a lo misterioso de su argumento y a que hace que el interés no decaiga ni un solo segundo, "El cuerpo" se salva por los pelos de ser el petardazo que podría haber sido.
Porque aunque sea española y se aleje del tipo de cine que hacemos normalmente, eso no significa que sea buena.
Recomendada para aquellos espectadores que se conforman con poco.

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