Thursday, 11 August 2011

Todos estamos algo "rotos" por dentro...

Quizas sea cierto eso de que "Los abrazos rotos" es la pelicula mas impersonal de su director, quien sabe. Pero tambien es cierto, que hacia tiempo que no contemplaba una historia narrada con tantisima pasion, esmero y dedicacion. Y es que estos "Abrazos rotos" de Almodovar, mas que una pelicula, parecen un grito desgarrado desde el alma de su autor, una durisima historia de amor que nos sumerge en la vida de Harry Caine, un guionista de cine que ha perdido la vista y que pasa sus dias escribiendo en la soledad de su apartamento, con la unica compañia que la de su intima amiga Judith, y el hijo de esta, Diego. Pero la llegada de un extraño director de cine, obliga a Harry a recordar su pasado, cuando todavia se llamaba Mateo y dirigia la que fue su ultima pelicula junto al amor de su vida: Magdalena. A partir de ahi, la vida de estos personajes ira yendo  y viniendo, del pasado al presente y viceversa, en una dolorosa historia de amor dominada por el deseo, los celos, la culpa y la obsesion.
La verdadera magia de "Los abrazos rotos" reside en su historia, un melodramón con todas las letras, de esos que solo Almodovar es capaz de crear. Nos introduce en su particular universo y nos narra una compleja historia de amor al limite, llevando a todos y cada uno de sus personajes a un destino tan inesperado como trágico. A pesar de la brillantez con que esta historia esta contada, se hecha en falta algo del Almodovar verdadero: un poco menos de sobriedad y mas autenticidad. Porque aunque la historia nos introduzca de lleno en el mundo de los sentimientos frustrados que el manchego tanto se esfuerza en mostrarnos, se hecha de menos al Almodovar de antes, con algo mas de exageracion y rabia a la hora de mostrarnos esa destructiva historia de amor entre Magdalena y Mateo, mas espontaneidad en sus dialogos y menos frialdad, pues es obvio lo que Pedro a querido demostrar con su ultima pelicula hasta la fecha, y es una madurez supina a la hora de realizar sus peliculas, alejado por completo de la frescura y genialidad de personajes tan descarados, vulgares y aun asi carismaticos como los que pudimos ver por ejemplo en "Todo sobre mi madre" o "Tacones Lejanos". Pero a pesar de todo esto, "Los abrazos rotos" es todo un regalo para los sentidos, de factura impecable, con una banda sonora que envuelve al espectador acompañada de su magistral fotografia, algo a lo que ya estamos acostumbrados en el cine de este director.
Aun si tuviera que quedarme con lo mejor de la pelicula, sin duda alguna destaca el elenco interpretativo: Penélope Cruz derrocha sensualidad se mire donde se mire, en un papel hecho totalmente a su medida; Lluis Homar, en el rol del amante herido, conmueve con su mirada perdida en el horizonte, y para el recuerdo quedan sus manos tocando a tientas la pared mientras su hijo proyecta la secuencia de su ultimo beso entre él y Magdalena, en un intento desesperado de poder recuperar esos instantes pasados y huir del dolor presente. Pero quien lleva aqui el peso de la obra, es Blanca Portillo, que pone la carne en el asador para entregarnos a la desgraciada Judith, realizando un ejercicio envidiable de interpretacion que será estudiado sin duda alguna en las escuelas de cine en años venideros. Un personaje complejo, y riquisimo en matices, que Blanca Portillo explota con dedicacion y esmero, demostrandonos porque a dia de hoy es de las mejores actrices existentes en el panorama cinematografico español.
"Los abrazos rotos" no es la mejor pelicula de su director ni mucho menos, pero sí es toda una leccion de buen cine y saber hacer esceneográfico. Una pelicula donde los sentimientos brotan a flor de piel, y en el que en cada fotograma se ha sabido exprimir lo mejor (o al menos lo intenta) de todas las posibilidades que su apasionante argumento ofrecia. Muy buena y por lo tanto, totalmente recomendable.

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