Friday, 12 August 2011

Sofia Coppola: la clave del nuevo cine contemporáneo.

Hablar de Sofia Coppola es una de los mayores retos cinematograficos que un crítico puede realizar.  Es dificil hablar de ella sin caer en el estereotipo del cine "posmoderno" de la nueva generacion. Tras una poco prometedora carrera como actriz, debido a los continuos ataques de la critica al tratarse de "la hija de.." la joven norteamericana se adentro en el mundo de la direccion. Hija de Francis Ford Coppola, ya hizo sus pinitos siendo un bebe, en "El Padrino". Despues aparecería en la tercera parte de esta trilogia, por cuya intepretacion no faltaron abucheos y desprestigios. Asi, la joven se vio obligada a abandonar las posibilidades que el mundo de la interpretacion ofrecian, y comenzo su labor como directora y guionista. Su debut tras la camaras se dio con "Las vírgenes suicidas", pólemica cinta en la que Coppola criticaba la dura educacion recibida por algunos sectores de la sociedad americana allá por los años 60 y 70, cuando el fanatismo religioso dominaba en las casas de un mundo que se caia a pedazos mientas los mas fieles se entregaban a Dios y los mas rebeldes se unian al movimiento hippie para hacerse oir y reclamar su derecho a la libertad, y a decidir no apoyar una guerra que consideraban sin sentido.  Esta pelicula conforma las claves del nuevo cine independiente made in USA, una historia sencilla, lenta (muy lenta) contada casi en forma de suspiro, y con un sorprendente lirismo, ausente en la mayoria de los filmes estrenados en esa epoca.
Es la historia de cinco hermanas que aman, viven y sienten dentro de una jerarquia familiar en la que no tienen ni voz ni voto, viviendo bajo la tirania de las normas y la mirada dictatorial de una madre mas preocupada por mantener la integridad espiritual de sus hijas, que por darlas a conocer el verdadero significado de la vida, algo que ellas no pueden pedir sino en voz baja, a solas en su cuarto o mirando tras el cristal de su triste habitacion. Todo ello, es contado en tercera persona, bajo la voz de los jovenes muchachos que vivieron el descenso a los infiernos de estas desgraciadas hermanas. Los que se enamoraron de ellas y sin embargo se tuvieron que conformar con verlas al otro lado de la verja que separaba su jardin de la calle. Claro que, como con todas las represiones, las hermanas no tardaran en explotar y entregarse a sus deseos mas basicos, trayendo consigo consecuencias inimaginables para un vecindario que se cree a sí mismo idilico, perfecto."Las virgenes sucidas" no critica de forma directa, sino que prefiere mostrarnos una forma de vida para que el espectador sea el que saque sus propias conlusiones. La camara recorre en repetidas ocasiones ese barrio de ensueño en el que, a simple vista, nadie ha roto un plato y todos viven en armonia. Despues, nos introduce en el dia a dia de las adolescentes. No se muestran situaciones incomodas, ni gritos, ni violencia... Nada mas lejos de la realidad, la pelicula se conforma con mostrar la vida en sí misma. Y, creánme, no hay nada mas doloroso que una buena dosis de realidad para remover conciencias.
A pesar de todo, de tratarse de una de las mejores peliculas que la decada pasada nos dejo, no fue hasta su segunda pelicula cuando Sofia Coppola recibio todo el reconocimiento que se merecia. Con "Lost in translation" llego, no solo una de las obras maestras mas rotundas y perfectas que este siglo nos ha regalado, sino tambien una nueva forma de hacer cine: espontaneo, sencillo, vitalista y directo al corazon. Sofia Coppola escribe, dirige y se enamora de su pelicula, de sus personajes y de la ciudad de Tokyo, lugar en el que transcurre la accion.
El argumento es bien simple: dos norteamericanos que han sido arrastrados a la ciudad de Tokyo por circunstancias diferentes, se encuentran una noche en el bar del hotel en el que residen, en un intento desesperado por huir de la soledad que impregna su nueva vida. Casualmente se conocen, conectan entre sí y poco a poco se va forjando una intima amistad entre estas dos almas perdidas, en un viaje inusual en el que ya no solo se conoceran el uno al otro, sino tambien a sí mismos. Y mientras estos dos desconocidos se enamoran de Tokyo, nosotros nos enamoramos de ellos, de dos interpretaciones sinceras, entregadas con emocion y cariño. Y nos enamoramos de Tokyo, de sus personajes, de las noches en vela, del sushi a medianoche, de los karaokes, de los recreativos, del cine en blanco y negro...
Todavia hay quien dice que durante todo el metraje no pasa nada, que apenas hay dialogos, que la accion brilla por su ausencia, que la pelicula es la "nada" reducida a su mayor expresion. Entonces siento pena, porque quien dice eso, verdaderamente no ha entendido absolutamente nada de esta gran pelicula y no ha sabido ver más allá de todo lo que "Lost in translation" supone.
 Porque "Lost in Translation" no es una pelicula al uso. Es una poesia, una cancion cantada al oido, es cómo llegar a casa despues de una calurosa tarde de verano y beberte de un trago una botella de agua helada. Es como gritar en la cima de una montaña, como subirte en una atraccion de feria o encontrarte con un viejo amigo al que hace meses que no ves. "Lost in translation" no es cine, señoras y señores, es sentimiento. Es una pelicula que no se puede ver sin más, hay que sentirla, vivirla y lanzarte al vacio en un viaje interior junto con sus dos protagonistas. No hay amor conyugar, ni atraccion sexual, pero aun asi hay mucho mas amor en los ojos de estos dos amigos que se acaban de encontrar de forma casual, que en cualquier melodrama de sobremesa. Por todo eso, y más, "Lost in translation" es un punto y aparte dentro del cine. Es el inicio de una nueva generacion de directores que no se contentan con contar una historia, si no que nos hacen vivirla como si nosotros fuesemos un personaje mas. Y aunque es una premisa excelente, es una pena que nadie más aparte de Sofia Coppola con ésta pelicula haya sabido utilizarla con tantisima magia, humor, ironia y atrevimiento.
Despues, vendría "Maria Antonieta", pero para entonces, el verdadero sentimiento de esta directora promesa ya estaba difuminado. Sus dos ultimas peliculas, no son sino reflejos de lo que un dia fue. Recuerdos de que, cualquier etapa pasada siempre fue mejor. Pero de todas maneras, resulta dificil volver a sentarse a ver una pelicula de Sofia Coppola, sin que se te aparezcan a la mente los rostros fragiles y aun asi rotos a pedazos de las hermanas Lisbon, o Bill Murray susurrandole a Scarlett Johanson al oido palabras inaudibles. Menuda idiotez que aun haya gente en los foros intentando descifrar lo que se dice en tan memorable despedida, cuando los ojos empañados de ella y la mirada cómplice de él ya lo dicen todo. Y como siempre se ha dicho, una imagen vale mas que mil palabras.

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