Tuesday, 23 October 2012

Imposible no cabrearse


Es la película del año, de eso no cabe ninguna duda. Meses y meses de espera para la superproducción de J.A Bayona han dado ya sus frutos, algo que se puede traducir en las increíbles cifras de recaudación que lleva sólo en España. Acompañada de una grandilocuente campaña de marketing a cargo de Mediaset, "Lo imposible" ya ha superado todas las expectativas.
Sin embargo, y bajo mi humilde punto de vista, estamos ante el mayor chasco que el cine español nos ha dejado recientemente. Vale, sí... es española y para muchos ni si quiera lo parece, tiene unos efectos especiales que quitan el aliento... ¡Y actúan en ella Naomi Watts y Ewan Mcgregor! Independientemente de todo esto (que parece ser que es lo único por lo que se esta juzgando a "Lo imposible") la película está totalmente vacía de contenido, no me emociona lo que Bayona muestra en la gran pantalla y, lo que es más irritante aún, se esfuerza fotograma a fotograma en arrancar la lágrima fácil al espectador poniendo música pastelosa y blandengue a todo trapo.
Tengo que reconocer que "Lo imposible" no es una película pésima ni mucho menos. Pero está lejos de ser la obra maestra que nos están intentando meter por los ojos de forma descarada y vergonzosa. 
Basada en hechos reales, esta es la historia de una familia que lucha por sobrevivir tras vivir en sus propias carnes el desgraciado tsunami que arrasó el sudeste asiático en 2004. El problema comienza cuando Bayona pasa por alto el hecho de que, como espectadores, lo primero que debemos hacer es conectar con la familia, conocerles y dedicar al menos unos minutos a profundizar sobre ellos. Pero el director prefiere saltarse este paso y nos presenta a unos personajes planos, estereotipados y con un guión plagado de tópicos y lugares comunes. Digamos que se ha optado por la vía fácil y se ha hecho un batiburrillo de todo lo que gusta en el cine de Hollywood para venderlo al extranjero bajo la firma española, en lo que parece un ejercicio por demostrar que "aquí tambien sabemos hacer buen cine" (aunque mi concepto de buen cine discrepe por completo del que tiene el señor Bayona). 
De este modo, se recurre a lo fácil: gente llorando a cada secuencia y música que de pena. Mucha música que de pena para hacer llorar al personal. Y así tenemos la fórmula mágica de "Lo imposible". La historia, el guión o los personajes son lo de menos. 
Eso sí, la fotografía y, como decía anteriormente, los efectos visuales, son de diez. Y reconozco que durante la recreación del tsunami sentí verdadera angustia. Porque lo mejor de "Lo imposible" está en su primera media hora. Es lo primero y lo único que se debe ver de esta película porque el resto se lo pueden ahorrar. 
Básicamente, J.A Bayona ha firmado una película hecha para gustar a las masas. Para espectadores que, por el simple hecho de que ataquen sus conductos lagrimales con recursos de parvulario, consideran que han visto una buena película. A mí sin embargo, me parece que he visto una película tramposa por el uso que se hace la música y de la historia, facilona, muy simple, y sobre todo estúpidamente comercial. 
Lo siento, pero cosas como estas me cabrean. Me cabrea que un director quiera llevarse unos cuantos millones de euros a su bolsillo riéndose del espectador y tratándolo como si fuese tonto.
No me creo esta película, no me emociona y tampoco me involucro con sus personajes porque ni siquiera se molestan en presentárnoslos. 
En conclusión, por todo lo dicho anteriormente es por lo que considero que esta película es el chasco del año. Habrá gente que la idolatre y vea en ella virtudes que no tiene. Como digo siempre, el cine como todo en la vida es cuestión de gustos. Pero yo tengo muy claro que "lo imposible" realmente, es que esta película pueda ser tomada en  serio. Mal Bayona, muy muy mal.

Monday, 15 October 2012

Entrevista a Abraham, de Gandia Shore

La próxima semana se publica en la revista InMagazine el reportaje titulado "Telerrealidad". Pero, antes de publicarlo en la revista, quisiera adelantar por aquí una de las entrevistas que he realizado para llevar a cabo dicho proyecto, y que se incluirá en el reportaje final. Él es Abraham, participante del nuevo reality de MTV "Gandía Shore". Hoy he tenido la oportunidad de conversar con él, y nos ha hablado sobre lo que ha supuesto para él su paso por el programa, sus expectativas de futuro y lo que ha sido la experiencia "Gandía Shore", entre otras cosas. Aquí os dejo por adelantado la entrevista:

¿Qué fue lo que te impulsó para decidirte a entrar dentro de un reality show?
Básicamente, lo que me impulsó para entrar dentro de “Gandia Shore” fue la búsqueda de nuevas experiencias, y cambiar de rutina.

¿No tenías miedo al “que dirán” antes de entrar dentro del programa?
Si, eso siempre se tiene, sobre todo teniendo en cuenta que es un programa polémico. Pero al final cada uno queda como lo que es realmente y yo he actuado tal y como soy.

¿Qué crees que es lo que  va a gustar a la audiencia de Gandia Shore?
Sobre todo, lo que más va a gustar a la audiencia es que somos gente autentica, risueña, y sobre todo graciosos.

Gandía Shore es una adaptación de Jersey Shore, programa en el que sus participantes, salen de fiesta, tienen líos de una noche y viven con una actitud desinhibida y sin prejuicios. ¿Crees que esto podría perjudicar a tu reputación de cara a un futuro?
Nunca se sabe, está claro que si tienes una actitud algo más peculiar como alguno de los compañeros, pues puede que en un futuro te perjudique, pero yo estoy tranquilo y muy seguro de mi mismo.

¿Cómo crees que va a cambiar tu vida ahora que ha empezado a emitirse Gandía Shore?
Todavía no tengo ni idea de como me va a ir, está claro que algo me va a cambiar porque he pasado de ser un anónimo a alguien famoso, pero de momento sigo con mi vida normal y no te puedo decir hasta que punto me va a cambiar la vida

¿Te preocupa lo que puedan decir de ti familiares, amigos o conocidos por lo que vean en el programa?
Mi familia me conoce muy bien, saben que soy muy normal y me han apoyado en todo momento, diciéndome que vaya al programa y que sea yo mismo.

¿Cómo es la convivencia durante tanto tiempo con gente a la que en un principio ni conoces?
La convivencia es dura, y más aun con siete personas a las que no conoces de nada y cada uno tiene una forma de ser muy peculiar y alguna muy dura. Es difícil pero la verdad que luego te das cuenta que cada uno tiene su corazón, a pesar de las diferencias.

En los realitys se cuestiona siempre la veracidad de lo que estamos viendo. ¿Es real todo lo que vamos a ver en Gandía Shore, o por el contrario se hace uso de un guion  dentro del programa?
Para nada hay un guion ni nadie que nos diga que hacer. No hemos tenido contacto con nadie, solo con la productora Magnolia que me paso una nota una vez porque estaba malo, para poder ir a la farmacia o al médico ya que cuando salimos de casa tenemos que avisar unos diez minutos antes, para que el equipo y las cámaras se preparen.

¿Cómo resumirías la experiencia en “Gandía Shore”? ¿Qué te ha aportado?
Pensaba que no, pero he aprendido mucho.  Nunca había pensado que podría relacionarme con un tipo de gente como algunos de mis compañeros y aunque alguna sea una "choni" o alguno un "macarra", todos tienen corazón y a la hora de la verdad te das cuenta que son buenas persona.

¿Estarías dispuesto a repetir si MTV renovase por una segunda temporada?
Si, la experiencia ha sido buenísima y estoy deseando poder repetirla.

¿Por qué crees que en los últimos años se ha venido experimentando cierto gusto por este tipo de programas? ¿Qué crees que es lo que aporta a los espectadores?
Les permite ver el estilo de vida de unos jóvenes con los que mucha gente se identificará y mucha gente no. Hay un noventa por ciento de jóvenes que se siente identificado porque no hacemos nada que los jóvenes no hagan. Salir de fiesta, ligar con chicas y, sobre todo, divertirnos.



Tuesday, 11 September 2012

Puñaladas de realidad


 Von Trier se ha convertido de forma lenta pero inexorable, en uno de mis directores favoritos sin lugar a dudas. Sus películas tienen algo mágico que hacen que me adentre en su particular mundo y forme parte de historias tan fantásticas y hermosas, pero también tristes y brutalmente demoledoras. Porque si hay algo que tienen en común en todas las películas del director danés, es que no se permiten la licencia de dar concesiones al espectador. Simplemente se nos presenta una historia, y se va desarrollando delante de nuestros ojos con todas sus consecuencias. Asistimos así a un espectáculo de emociones digno de ser disfrutado, pero sobre todo, de sentirse. Aunque es cierto que con los años Lars Von Trier ha ido desvariando, se ha alejado por completo del dogma y ha dirigido películas cuya calidad dista mucho de sus primeros films (veáse Anticristo o Melancholia), siempre será recordado por regalarnos auténticas obras maestras como "Rompiendo las olas" o "Bailar en la oscuridad", dos de sus películas con mayor reconocimiento internacional.
Me gusta el cine de Von Trier porque no muestra en pantalla lo que nosotros queremos ver, algo a lo que los grandes estudios de Hollywood por desgracia nos tienen más que acostumbrados, sino que enseña aquello que él quiere que veamos. No le importa levantar ampollas, o destrozar el aguante psicológico de sus espectadores. Se limita a contar una historia y a desarrollarla y desmenuzarla de la forma en que a él le da la real gana. Sus personajes sufren, son humillados, destrozados, despojados de su dignididad, pero también aman, son felices, defienden sus ideales(o no) pero en definitiva... viven.
La vida. Ese es el eje sobre el que giran todas sus peliculas. La vida en todas sus facetas posibles: la vida en pareja, la vida en sociedad, la vida de la alta burguesía, la vida de las clases más desfavorecidas... Haciendo uso de una intensa crítica social, el director danés utiliza todo lo que está en sus manos para abarcar los aspectos más importantes del ser humano en todas sus películas, dando eso sí su particular visión al respecto y abriendo la veda a intensos debates.
En "Los idiotas", su película más idolatrada y odiada a partes iguales, nos mostraba a un grupo de gente de clase media-alta que se reunía para hacerse pasar por disminuidos psíquicos. Con esta premisa en apariencia simple y sencilla, Lars Von Trier consiguió remover la conciencia individual del mundo entero (entre los que me incluyo) y sobre todo nos hizo reflexionar y pensar sobre la sociedad en la que vivimos, en la que somos incapaces de defender nuestras ideas, pensamientos, valores y principios por el temor al qué dirán, siendo todos al fin y al cabo un rebaño de ovejas.
Pero antes de esta espectacular obra maestra, el danés dirigió "Rompiendo las olas", un intenso drama cuyo eje argumental se centraba en la capacidad que tiene el amor de salvar a las personas. O quizás hablase de como el amor nos destroza y hace que nos humillemos y degrademos  hasta límites insospechados. No sé cual de las dos interpretaciones es la más acertada, quizás ambas lo sean, o quizás ninguna, pero lo que si sé es que tras visionar esta película asistí a un verdadero huracán emocional en el que Von Trier deja aturdido al espectador con una historia de amor como nunca antes se había visto en la gran pantalla, en la que a pesar de dejar K.O a su audiencia por lo dramático de su historia, hay un hueco para la esperanza y la fe en el ser humano.
Mas tarde Lars volvería a tocar hondo el ánimo de su público con "Bailar en la oscuridad" y "Dogville". La primera es la historia de una mujer ciega condenada injustamente por un sistema corrupto, y la segunda muestra hasta donde es capaz de llegar el ser humano cuando tiene poder sobre otra persona y puede hacer con ella lo que le venga en gana. Salta a la vista pues, que ante todo, este director hace cine social. Cine grande, duro, desgarrador, pero importante, necesario y útil. Sus películas no van a cambiar el mundo, pero si dejarán reflexionando sobre la sociedad en la que vivimos a todo aquel que tenga el valor y el coraje para atreverse con ellas.
Básicamente, estas cuatro películas bastan y sobran para poder decir que Lars Von Trier es un auténtico genio. Despues de ellas vendrían "Manderlay" (secuela de Dogville pero centrados en otros aspectos sociales como la esclavitud) la polémica y provocadora "Anticristo" y su último trabajo: Melancholia.
Debo decir que en "Anticristo" a Von Trier se le fue el asunto de las manos, y acabó rodando una película de terror psicológico, por clasificarla de alguna manera, en la que la genialidad que le caracteriza brilla por su ausencia, y se limita a buscar la provocacion con escenas muy subidas de tono, ya sea haciendo uso del sexo explícito (recurso que ya utilizó en "Los idiotas" pero no de forma  injustificada como en este caso) como de la violencia más gratuita. Por su parte, "Melancholia" narra la celebración de una boda en una alejada mansion de campo en Dinamarca, a escasos días de que el planeta Melancholia choque contra la Tierra. La película en sí no es mala, ni mucho menos, pero carece de la emoción y el carisma de sus anteriores trabajos, así como de esa capacidad de sacudida interior que tenían sus primeras peliculas.
En resumidas cuentas, Lars Von Trier es el salvador del cine en estado puro. Sus dos ultimos trabajos no están a la altura, eso es cierto, pero el valor que tienen todas sus películas anteriores son más que suficientes como para poder decir que estamos ante uno de los mejores directores del siglo XXI. Desde aquí, recomiendo no perderse a este inmenso director a aquellos que se atrevan con algo diferente. Aviso  que sus peliculas no son para todos los gustos, pero si hay algo en lo que estarán de acuerdo conmigo, es que a día de hoy son muy pocos los directores capaces de lograr que su cine no sólo se apodere de nuestro alma y de nuestros sentimientos, sino que tambien nos haga pensar y reflexionar tantísimo como el de Von Trier. Indispensable descubrirle, no se arrepentirán.

Wednesday, 5 September 2012

"Un dios salvaje" o de como volverse loco en el siglo XXI


Polanski se atreve con la adaptacion de una obra de teatro en su última película: "Un dios salvaje".
La historia nos habla de dos matrimonios que se reunen para hablar sobre una pelea acaecida entre sus respectivos hijos, en la que uno de ellos acabo herido al ser golpeado con la rama de un árbol, perdiendo dos dientes.
En un principio, todo parece ser de lo más normal. Ambos matrimonios conversan educadamente, intercambian opiniones, toman café entre risas corteses...  pero poco a poco se empiezan a dejar ver ciertos resquemores que comienzan a salir a la superficie. Lo que habia empezado como una conversacion amistosa y agradable, empieza a convertirse en una acalorada discusion en la que ambos padres se culpan los unos a los otros, en un "tour de force" entre la pareja formada por Kate Winslet y Cristoph Waltz, y Jodie Fosteer y John C. Reilly.
Sin ser una pelicula redonda, "Un dios salvaje" me ha parecido un film más que correcto. Entretenida de principio a fin y sin un minuto de aburrimiento (además dura bastante poco, no llega a los ochenta minutos) la película nos sumerge de lleno en esa atmósfera tensa, en el hogar del matrimonio del niño "agredido". Estando la pelicula integramente rodada en ese apartamento, Polanski consigue la sensación claustrofobica y estresante a medida que la discusion va "in crescendo". Pero "Un dios salvaje" tiene un don, y es su puntiagudo e hiriente sentido del humor.
Siendo honesto, creo la pelicula no se sostendría por ningun lado sin tener en cuenta dos cosas: el humor anteriormente mencionado, y las interpretaciones del cuarteto protagonista. En primer lugar, las notas irónicas y divertidas consiguen relajarnos, hacer mas llevadero el enfrentamiento que está teniendo lugar a tiempo real delante de nosotros. Porque, pudiendo haber sido un drama sobre buenos y malos, "Un dios salvaje" termina por definirse como una comedia. Comedia dramática quizás, sí, pero comedia al fin y al cabo. Por otro lado, son las interpretaciones de Walt, Foster, Winslet y Reilly las que ensalzan esta última obra de Polanski hasta convertirla en un largometraje muy bueno, y altamente recomendable.
Al terminar de ver la película, todos sus personajes se han desnudado interiormente ante la cámara en ochenta minutos. Se han despojado de sus máscaras de "matrimonio ejemplar" y, como dice Waltz en un momento de la pelicula, han acabado sucumbiendo a las máximas de un dios salvaje. Lo que empieza siendo una conversacion formal acerca de una pelea en un parque entre dos niños, acaba poniendo al descubierto los desequilibros emocionales de estos cuatro personajes, sus miedos, sus prejuicios, hasta terminar con un magnifico plano final en el que se pone en evidencia de forma metafórica los valores del ser humano dentro de una sociedad en la que le damos importancia a verdaderas nimiedades, en vez de preocuparnos de lo que veraderamente importa.
En conclusion, "Un dios salvaje" es una buena película, que sin ser de las mejores de Polanski, me atrevo a recomendar por su punzante moraleja, y el vertiginoso entretenimiento de su narración, asi como sus espectaculares interpretaciones.

Wednesday, 29 August 2012

Cine de leyenda

Si con "Batman Begins" Cristopher Nolan puso las expectativas altas con respecto a una posible continuación, "El caballero oscuro" hizo lo imposible: no solo las superó con creces sino que prácticamente hizo imposible que cualquier otra secuela la igualara o superara.
La expectación mediática ante "La leyenda renace" se remonta meses y meses antes de su estreno. Legiones de fans han ido especulando en blogs y portales de internet sobre las posibilidades que esta nueva entrega de la trilogía de Cristopher Nolan sobre El Caballero Oscuro tenía, y una vez que la película se estrenó, la división de opiniones no se hizo esperar.
Pero no voy a entrar a hablar sobre aquellos a los que les gustó esta tercera parte y aquellos que por el contrario, decepcionó o simplemente no gustó. Para mí, "La leyenda renace" solo tiene un calificativo, y es el de OBRA MAESTRA. Tal cual, con letras mayúsculas incluidas.
Si la industria del cine tiene a día de hoy un auténtico genio, ese es sin duda el señor Nolan. Su mayor mérito no está en hacer auténticas joyas, sino en saber fusionar el cine comercial, el palomitero de toda la vida, con el cine de calidad. Desde siempre, las buenas películas han ido reñidas con su capacidad comercial, pero este director ha conseguido alejar de su cine este tipo de prejuicios y poner en común a todo tipo de públicos, de todas las edades, géneros y condiciones.
Con "La leyenda renace", Nolan cierra su particular visión de Batman, y lo hace de la mejor forma posible, trayéndonos a uno de los mejores villanos que hayamos podido ver en la pantalla grande en muchos años (con el permiso de Heath Ledger y su colosal Jocker), Bane, y a uno de los iconos mas importantes del universo Batman, totalmente renovado: Catwoman.
El film comienza poniendonos en antecedentes, presentando de forma exhaustiva a todos sus personajes,   sin escatimar en ningun detalle. Una vez que nos hemos adentrado en el universo de Gotham, Nolan se despoja de cualquier tipo de concesión y hace estallar el conflicto entre el bien y el mal.
Como también sucedía en "El caballero oscuro", "La leyenda renace" está ecrita de tal forma que atrapa al espectador desde el minuto uno y así hasta su espectacular y esperado desenlace. Porque si hay algo que no es, es aburrida. Casi tres horas de metraje y la acción no decae ni un solo instante, sino todo lo contrario: la trama va in crescendo hasta lograr cotas de espectacularidad que serán posibles de superar en años venideros por cualquier pelicula, sea o no de superhéroes,
Por todo esto y mucho más, "La leyenda renace" supera a "El caballero oscuro" en todos los sentidos. Aquí el conflicto moral es mayor, así como también lo es la acción, el entretenimiento y el drama de sus personajes. Estamos ante personajes atormentados, dolidos... Personajes complejos que logran mi empatía y hacen que me interese por ellos. Nunca he sido de películas de superheroes, y sin embargo Nolan ha conseguido algo de muchísimo mérito con esta trilogía: no solo me encantan, sino que me parecen el mayor ejemplo de buen cine que se va a poder ver en años.
Pero quizás hagan falta varios años para que la gente eleve a esta trilogía como la auténtica obra maestra que verdaderamente es. Porque, como he dicho y seguiré diciendo, la trilogía de "El caballero oscuro" es a las películas de superhéroes, lo que "El padrino" a las peliculas sobre la mafia. Ni más ni menos.

Thursday, 8 March 2012

Buscando un Oscar desesperadamente

Spielberg ha querido hacer una película clásica de aventuras, pero se ha olvidado que el concepto “clásico” no significa “tópico”. “Caballo de batalla” es la peor película del legendario director en muchísimos años. Y resulta asombroso que un film de estas características se haya colado en la pasada carrera hacia los Oscar, más que nada, porque no hay novedad alguna en este producto precocinado en el que todo huele a rancio y refrito.
Empezamos por la historia: Una humilde familia de la campiña inglesa al borde de la quiebra se ve obligada  a vender el caballo de su hijo al ejército. A partir de ese momento, comenzará una carrera contrarreloj por parte de él para recuperar a su caballo, a la vez que se nos va contando la historia del caballo y los distintos dueños por los que va pasando hasta llegara  su destino.
Poco más hay que contar acerca de esta ñoña y cursi película en la que todos sabemos lo que va a ocurrir plano a plano, fotograma a fotograma. Spielberg intenta por todos los medios arrancar la lágrima fácil al espectador, y lo único que consigue es dar vergüenza ajena por lo tedioso y extremadamente blando de algunas de las situaciones que tienen lugar a lo largo de las más de dos horas y media que dura la película. Y es que ni siquiera la inmensa labor de fotografía consigue ocultar una trama vacía y hueca.
Muy bonitos paisajes, muy buena la banda sonora, pero esto no es mas que un envoltorio para un producto intragable. A la hora de rodar la película, Spielberg ha querido engañar a su publico entregando una película, en teoría, “como las de antes”. Pero se ha quedado a medio camino consiguiendo una obra tan mediocre y aburrida, que no levanta ni el interés de las piedras.
Porque, siendo sinceros, hay un momento en la película en el que a uno le importa mas bien poco todo lo que ocurra con ese caballo “maldito”, que no hace sino traer la desgracia a todos los que se acerquen a él. Sí, el caballo de “War Horse” es un gafe. Y no hay mas vuelta de hoja.
Malo. Ese es el veredicto final para el último largometraje del Rey Midas de Hollywood. Quien vea sensibilidad, emoción o cualquier otro tipo de sentimiento humano en este telefilm barato, que venga y me lo cuente, porque lo único que puedo decir yo de “Caballo de batalla” es que han sido las dos horas y media peor invertidas de mi vida en mucho tiempo.

Wednesday, 7 March 2012

Tus ojos te engañan


El pasado viernes se estrenó en España el último y esperadísimo trabajo del director español Rodrigo Cortés. Las expectativas, lógicamente, eran muy altas. Después de “sepultar” bajo tierra a los espectadores de todo el mundo con su aclamada película “Buried”, Cortés vuelve a ponerse tras las cámaras para contarnos un thriller en el que llama especialmente la atención su elenco de actores. Sigourney Weaver, Cillian Murphy y Robert De Niro protagonizan “Luces rojas”, el proyecto más ambicioso hasta la fecha del joven director.
Estrenada en el festival de Sundance con buenas críticas, “Luces rojas” es la historia de dos parapsicólogos encargados de desenmascarar fenómenos paranormales. Van en busca de historias sobrenaturales y, en un abrir y cerrar de ojos, desvelan toda su autenticidad dando con una base científica para los acontecimientos. Pero el mayor reto para uno de ellos (Cillian Murphy) llegará de la mano del psíquico Silver, un vidente al que todo el mundo idolatra y que ha vuelto a ejercer después de estar casi treinta años retirado.
Con esta interesantísima propuesta, Cortés hace una película bastante correcta y en la que la tensión no hace sino crecer a cada minuto. Ese es el mayor logro de “Luces rojas”, conseguir atrapar al espectador desde el principio hasta el final sin dejar que la intriga decaiga en ningún momento. Pero…  ¿Es “Luces rojas” la obra maestra que todos estábamos ansiosos de ver? Desgraciadamente, no.
Hay que admitirle a Rodrigo Cortés muchísimos méritos, tanto como director, como guionista. Sin embargo, cuando uno sale del cine después de ver la película, la sensación que queda es la de haber visto una película que no se puede tomar muy enserio, cuando en realidad lo que se pretendía era todo lo contrario. La película pretende ser una historia seria sobre fenómenos paranormales, explicados mediante una base científica. Y lo es. Durante todo el desarrollo de la película asistimos a un auténtico ejercicio de buen hacer cinematográfico. Hay credibilidad en su historia, grandes dosis de realismo y las justas de terror. El bello se eriza en alguna que otra secuencia y también se salta de la butaca un par de veces. Digamos que “Luces rojas” es todo lo que un thriller de terror puede aspirar a ser, y va mucho más allá pues en ocasiones se siente verdadera angustia ante los enigmáticos acontecimientos que suceden ante nuestros ojos.
¿Cuál es entonces el problema? Sin duda alguna, la traca final: su desenlace. Y aun así, ese desenlace es también su mejor baza, con lo cual, estamos ante una contradicción, pero es que donde muchos ven sorpresa, yo veo tomadura de pelo. Obviamente no puedo negar que ese final no me lo esperase, pero lo que ocurre es que una película que pretende dar un tratamiento serio a todo lo relacionado con lo sobrenatural, no puede dar un giro de trescientos sesenta grados y rompernos los esquemas tirando por la borda todo el trabajo realizado hasta ese momento ya que, como anteriormente decía, el resultado es que no se puede tomar este largometraje muy enserio.
A pesar de todo lo anterior, es innegable que “Luces rojas” es una buena película, capaz de no hacer pestañear a su publico durante las más de dos horas de proyección. Y si hay algo que destaca por encima de todo lo demás, es sin duda alguna las interpretaciones del trío protagonista y, muy especialmente, la de mi queridísimo Robert De Niro. Poco hay que decir de él a estas alturas y es que… ¿Con que registro no se ha atrevido ya este pedazo de actor? Con su formidable interpretación del psíquico Silver, De Niro consigue “acojonar” literalmente a la audiencia, ofreciendo en bandeja de plata una de las mejores oportunidades de pasar miedo en una sala de cine a día de hoy. Ni casas encantadas, ni juegos gore, ni exorcismos baratos. Quien de verdad quiera pasar un mal rato, que vaya a ver “Luces rojas” porque gracias a De Niro, podremos tener cientos de pesadillas protagonizadas por él durante varias noches.
El veredicto para “Luces rojas” es el de una buena película. Entretenida, sombría, enigmática y a ratos, aterradora. Y hubiese sido una película histórica con un final de otro tipo, pero esto es cine, señoras y señores, y la valoración debe hacerse de todo el conjunto. Por eso mismo, valorando toda la película en sí, recomiendo este film a todo tipo de público pero muy especialmente  a los que aman lo paranormal, y a los escépticos de todo lo que tiene ver con ello.
Porque “Luces rojas” al fin y al cabo, con todos sus defectos, no es una película al uso. Es un experimento que pone a prueba al espectador y que lanza una pregunta que nosotros mismos debemos responder: ¿Hasta donde estamos dispuestos a creer?