Tuesday, 23 October 2012

Imposible no cabrearse


Es la película del año, de eso no cabe ninguna duda. Meses y meses de espera para la superproducción de J.A Bayona han dado ya sus frutos, algo que se puede traducir en las increíbles cifras de recaudación que lleva sólo en España. Acompañada de una grandilocuente campaña de marketing a cargo de Mediaset, "Lo imposible" ya ha superado todas las expectativas.
Sin embargo, y bajo mi humilde punto de vista, estamos ante el mayor chasco que el cine español nos ha dejado recientemente. Vale, sí... es española y para muchos ni si quiera lo parece, tiene unos efectos especiales que quitan el aliento... ¡Y actúan en ella Naomi Watts y Ewan Mcgregor! Independientemente de todo esto (que parece ser que es lo único por lo que se esta juzgando a "Lo imposible") la película está totalmente vacía de contenido, no me emociona lo que Bayona muestra en la gran pantalla y, lo que es más irritante aún, se esfuerza fotograma a fotograma en arrancar la lágrima fácil al espectador poniendo música pastelosa y blandengue a todo trapo.
Tengo que reconocer que "Lo imposible" no es una película pésima ni mucho menos. Pero está lejos de ser la obra maestra que nos están intentando meter por los ojos de forma descarada y vergonzosa. 
Basada en hechos reales, esta es la historia de una familia que lucha por sobrevivir tras vivir en sus propias carnes el desgraciado tsunami que arrasó el sudeste asiático en 2004. El problema comienza cuando Bayona pasa por alto el hecho de que, como espectadores, lo primero que debemos hacer es conectar con la familia, conocerles y dedicar al menos unos minutos a profundizar sobre ellos. Pero el director prefiere saltarse este paso y nos presenta a unos personajes planos, estereotipados y con un guión plagado de tópicos y lugares comunes. Digamos que se ha optado por la vía fácil y se ha hecho un batiburrillo de todo lo que gusta en el cine de Hollywood para venderlo al extranjero bajo la firma española, en lo que parece un ejercicio por demostrar que "aquí tambien sabemos hacer buen cine" (aunque mi concepto de buen cine discrepe por completo del que tiene el señor Bayona). 
De este modo, se recurre a lo fácil: gente llorando a cada secuencia y música que de pena. Mucha música que de pena para hacer llorar al personal. Y así tenemos la fórmula mágica de "Lo imposible". La historia, el guión o los personajes son lo de menos. 
Eso sí, la fotografía y, como decía anteriormente, los efectos visuales, son de diez. Y reconozco que durante la recreación del tsunami sentí verdadera angustia. Porque lo mejor de "Lo imposible" está en su primera media hora. Es lo primero y lo único que se debe ver de esta película porque el resto se lo pueden ahorrar. 
Básicamente, J.A Bayona ha firmado una película hecha para gustar a las masas. Para espectadores que, por el simple hecho de que ataquen sus conductos lagrimales con recursos de parvulario, consideran que han visto una buena película. A mí sin embargo, me parece que he visto una película tramposa por el uso que se hace la música y de la historia, facilona, muy simple, y sobre todo estúpidamente comercial. 
Lo siento, pero cosas como estas me cabrean. Me cabrea que un director quiera llevarse unos cuantos millones de euros a su bolsillo riéndose del espectador y tratándolo como si fuese tonto.
No me creo esta película, no me emociona y tampoco me involucro con sus personajes porque ni siquiera se molestan en presentárnoslos. 
En conclusión, por todo lo dicho anteriormente es por lo que considero que esta película es el chasco del año. Habrá gente que la idolatre y vea en ella virtudes que no tiene. Como digo siempre, el cine como todo en la vida es cuestión de gustos. Pero yo tengo muy claro que "lo imposible" realmente, es que esta película pueda ser tomada en  serio. Mal Bayona, muy muy mal.

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