Tuesday, 11 September 2012

Puñaladas de realidad


 Von Trier se ha convertido de forma lenta pero inexorable, en uno de mis directores favoritos sin lugar a dudas. Sus películas tienen algo mágico que hacen que me adentre en su particular mundo y forme parte de historias tan fantásticas y hermosas, pero también tristes y brutalmente demoledoras. Porque si hay algo que tienen en común en todas las películas del director danés, es que no se permiten la licencia de dar concesiones al espectador. Simplemente se nos presenta una historia, y se va desarrollando delante de nuestros ojos con todas sus consecuencias. Asistimos así a un espectáculo de emociones digno de ser disfrutado, pero sobre todo, de sentirse. Aunque es cierto que con los años Lars Von Trier ha ido desvariando, se ha alejado por completo del dogma y ha dirigido películas cuya calidad dista mucho de sus primeros films (veáse Anticristo o Melancholia), siempre será recordado por regalarnos auténticas obras maestras como "Rompiendo las olas" o "Bailar en la oscuridad", dos de sus películas con mayor reconocimiento internacional.
Me gusta el cine de Von Trier porque no muestra en pantalla lo que nosotros queremos ver, algo a lo que los grandes estudios de Hollywood por desgracia nos tienen más que acostumbrados, sino que enseña aquello que él quiere que veamos. No le importa levantar ampollas, o destrozar el aguante psicológico de sus espectadores. Se limita a contar una historia y a desarrollarla y desmenuzarla de la forma en que a él le da la real gana. Sus personajes sufren, son humillados, destrozados, despojados de su dignididad, pero también aman, son felices, defienden sus ideales(o no) pero en definitiva... viven.
La vida. Ese es el eje sobre el que giran todas sus peliculas. La vida en todas sus facetas posibles: la vida en pareja, la vida en sociedad, la vida de la alta burguesía, la vida de las clases más desfavorecidas... Haciendo uso de una intensa crítica social, el director danés utiliza todo lo que está en sus manos para abarcar los aspectos más importantes del ser humano en todas sus películas, dando eso sí su particular visión al respecto y abriendo la veda a intensos debates.
En "Los idiotas", su película más idolatrada y odiada a partes iguales, nos mostraba a un grupo de gente de clase media-alta que se reunía para hacerse pasar por disminuidos psíquicos. Con esta premisa en apariencia simple y sencilla, Lars Von Trier consiguió remover la conciencia individual del mundo entero (entre los que me incluyo) y sobre todo nos hizo reflexionar y pensar sobre la sociedad en la que vivimos, en la que somos incapaces de defender nuestras ideas, pensamientos, valores y principios por el temor al qué dirán, siendo todos al fin y al cabo un rebaño de ovejas.
Pero antes de esta espectacular obra maestra, el danés dirigió "Rompiendo las olas", un intenso drama cuyo eje argumental se centraba en la capacidad que tiene el amor de salvar a las personas. O quizás hablase de como el amor nos destroza y hace que nos humillemos y degrademos  hasta límites insospechados. No sé cual de las dos interpretaciones es la más acertada, quizás ambas lo sean, o quizás ninguna, pero lo que si sé es que tras visionar esta película asistí a un verdadero huracán emocional en el que Von Trier deja aturdido al espectador con una historia de amor como nunca antes se había visto en la gran pantalla, en la que a pesar de dejar K.O a su audiencia por lo dramático de su historia, hay un hueco para la esperanza y la fe en el ser humano.
Mas tarde Lars volvería a tocar hondo el ánimo de su público con "Bailar en la oscuridad" y "Dogville". La primera es la historia de una mujer ciega condenada injustamente por un sistema corrupto, y la segunda muestra hasta donde es capaz de llegar el ser humano cuando tiene poder sobre otra persona y puede hacer con ella lo que le venga en gana. Salta a la vista pues, que ante todo, este director hace cine social. Cine grande, duro, desgarrador, pero importante, necesario y útil. Sus películas no van a cambiar el mundo, pero si dejarán reflexionando sobre la sociedad en la que vivimos a todo aquel que tenga el valor y el coraje para atreverse con ellas.
Básicamente, estas cuatro películas bastan y sobran para poder decir que Lars Von Trier es un auténtico genio. Despues de ellas vendrían "Manderlay" (secuela de Dogville pero centrados en otros aspectos sociales como la esclavitud) la polémica y provocadora "Anticristo" y su último trabajo: Melancholia.
Debo decir que en "Anticristo" a Von Trier se le fue el asunto de las manos, y acabó rodando una película de terror psicológico, por clasificarla de alguna manera, en la que la genialidad que le caracteriza brilla por su ausencia, y se limita a buscar la provocacion con escenas muy subidas de tono, ya sea haciendo uso del sexo explícito (recurso que ya utilizó en "Los idiotas" pero no de forma  injustificada como en este caso) como de la violencia más gratuita. Por su parte, "Melancholia" narra la celebración de una boda en una alejada mansion de campo en Dinamarca, a escasos días de que el planeta Melancholia choque contra la Tierra. La película en sí no es mala, ni mucho menos, pero carece de la emoción y el carisma de sus anteriores trabajos, así como de esa capacidad de sacudida interior que tenían sus primeras peliculas.
En resumidas cuentas, Lars Von Trier es el salvador del cine en estado puro. Sus dos ultimos trabajos no están a la altura, eso es cierto, pero el valor que tienen todas sus películas anteriores son más que suficientes como para poder decir que estamos ante uno de los mejores directores del siglo XXI. Desde aquí, recomiendo no perderse a este inmenso director a aquellos que se atrevan con algo diferente. Aviso  que sus peliculas no son para todos los gustos, pero si hay algo en lo que estarán de acuerdo conmigo, es que a día de hoy son muy pocos los directores capaces de lograr que su cine no sólo se apodere de nuestro alma y de nuestros sentimientos, sino que tambien nos haga pensar y reflexionar tantísimo como el de Von Trier. Indispensable descubrirle, no se arrepentirán.

Wednesday, 5 September 2012

"Un dios salvaje" o de como volverse loco en el siglo XXI


Polanski se atreve con la adaptacion de una obra de teatro en su última película: "Un dios salvaje".
La historia nos habla de dos matrimonios que se reunen para hablar sobre una pelea acaecida entre sus respectivos hijos, en la que uno de ellos acabo herido al ser golpeado con la rama de un árbol, perdiendo dos dientes.
En un principio, todo parece ser de lo más normal. Ambos matrimonios conversan educadamente, intercambian opiniones, toman café entre risas corteses...  pero poco a poco se empiezan a dejar ver ciertos resquemores que comienzan a salir a la superficie. Lo que habia empezado como una conversacion amistosa y agradable, empieza a convertirse en una acalorada discusion en la que ambos padres se culpan los unos a los otros, en un "tour de force" entre la pareja formada por Kate Winslet y Cristoph Waltz, y Jodie Fosteer y John C. Reilly.
Sin ser una pelicula redonda, "Un dios salvaje" me ha parecido un film más que correcto. Entretenida de principio a fin y sin un minuto de aburrimiento (además dura bastante poco, no llega a los ochenta minutos) la película nos sumerge de lleno en esa atmósfera tensa, en el hogar del matrimonio del niño "agredido". Estando la pelicula integramente rodada en ese apartamento, Polanski consigue la sensación claustrofobica y estresante a medida que la discusion va "in crescendo". Pero "Un dios salvaje" tiene un don, y es su puntiagudo e hiriente sentido del humor.
Siendo honesto, creo la pelicula no se sostendría por ningun lado sin tener en cuenta dos cosas: el humor anteriormente mencionado, y las interpretaciones del cuarteto protagonista. En primer lugar, las notas irónicas y divertidas consiguen relajarnos, hacer mas llevadero el enfrentamiento que está teniendo lugar a tiempo real delante de nosotros. Porque, pudiendo haber sido un drama sobre buenos y malos, "Un dios salvaje" termina por definirse como una comedia. Comedia dramática quizás, sí, pero comedia al fin y al cabo. Por otro lado, son las interpretaciones de Walt, Foster, Winslet y Reilly las que ensalzan esta última obra de Polanski hasta convertirla en un largometraje muy bueno, y altamente recomendable.
Al terminar de ver la película, todos sus personajes se han desnudado interiormente ante la cámara en ochenta minutos. Se han despojado de sus máscaras de "matrimonio ejemplar" y, como dice Waltz en un momento de la pelicula, han acabado sucumbiendo a las máximas de un dios salvaje. Lo que empieza siendo una conversacion formal acerca de una pelea en un parque entre dos niños, acaba poniendo al descubierto los desequilibros emocionales de estos cuatro personajes, sus miedos, sus prejuicios, hasta terminar con un magnifico plano final en el que se pone en evidencia de forma metafórica los valores del ser humano dentro de una sociedad en la que le damos importancia a verdaderas nimiedades, en vez de preocuparnos de lo que veraderamente importa.
En conclusion, "Un dios salvaje" es una buena película, que sin ser de las mejores de Polanski, me atrevo a recomendar por su punzante moraleja, y el vertiginoso entretenimiento de su narración, asi como sus espectaculares interpretaciones.

Wednesday, 29 August 2012

Cine de leyenda

Si con "Batman Begins" Cristopher Nolan puso las expectativas altas con respecto a una posible continuación, "El caballero oscuro" hizo lo imposible: no solo las superó con creces sino que prácticamente hizo imposible que cualquier otra secuela la igualara o superara.
La expectación mediática ante "La leyenda renace" se remonta meses y meses antes de su estreno. Legiones de fans han ido especulando en blogs y portales de internet sobre las posibilidades que esta nueva entrega de la trilogía de Cristopher Nolan sobre El Caballero Oscuro tenía, y una vez que la película se estrenó, la división de opiniones no se hizo esperar.
Pero no voy a entrar a hablar sobre aquellos a los que les gustó esta tercera parte y aquellos que por el contrario, decepcionó o simplemente no gustó. Para mí, "La leyenda renace" solo tiene un calificativo, y es el de OBRA MAESTRA. Tal cual, con letras mayúsculas incluidas.
Si la industria del cine tiene a día de hoy un auténtico genio, ese es sin duda el señor Nolan. Su mayor mérito no está en hacer auténticas joyas, sino en saber fusionar el cine comercial, el palomitero de toda la vida, con el cine de calidad. Desde siempre, las buenas películas han ido reñidas con su capacidad comercial, pero este director ha conseguido alejar de su cine este tipo de prejuicios y poner en común a todo tipo de públicos, de todas las edades, géneros y condiciones.
Con "La leyenda renace", Nolan cierra su particular visión de Batman, y lo hace de la mejor forma posible, trayéndonos a uno de los mejores villanos que hayamos podido ver en la pantalla grande en muchos años (con el permiso de Heath Ledger y su colosal Jocker), Bane, y a uno de los iconos mas importantes del universo Batman, totalmente renovado: Catwoman.
El film comienza poniendonos en antecedentes, presentando de forma exhaustiva a todos sus personajes,   sin escatimar en ningun detalle. Una vez que nos hemos adentrado en el universo de Gotham, Nolan se despoja de cualquier tipo de concesión y hace estallar el conflicto entre el bien y el mal.
Como también sucedía en "El caballero oscuro", "La leyenda renace" está ecrita de tal forma que atrapa al espectador desde el minuto uno y así hasta su espectacular y esperado desenlace. Porque si hay algo que no es, es aburrida. Casi tres horas de metraje y la acción no decae ni un solo instante, sino todo lo contrario: la trama va in crescendo hasta lograr cotas de espectacularidad que serán posibles de superar en años venideros por cualquier pelicula, sea o no de superhéroes,
Por todo esto y mucho más, "La leyenda renace" supera a "El caballero oscuro" en todos los sentidos. Aquí el conflicto moral es mayor, así como también lo es la acción, el entretenimiento y el drama de sus personajes. Estamos ante personajes atormentados, dolidos... Personajes complejos que logran mi empatía y hacen que me interese por ellos. Nunca he sido de películas de superheroes, y sin embargo Nolan ha conseguido algo de muchísimo mérito con esta trilogía: no solo me encantan, sino que me parecen el mayor ejemplo de buen cine que se va a poder ver en años.
Pero quizás hagan falta varios años para que la gente eleve a esta trilogía como la auténtica obra maestra que verdaderamente es. Porque, como he dicho y seguiré diciendo, la trilogía de "El caballero oscuro" es a las películas de superhéroes, lo que "El padrino" a las peliculas sobre la mafia. Ni más ni menos.

Thursday, 8 March 2012

Buscando un Oscar desesperadamente

Spielberg ha querido hacer una película clásica de aventuras, pero se ha olvidado que el concepto “clásico” no significa “tópico”. “Caballo de batalla” es la peor película del legendario director en muchísimos años. Y resulta asombroso que un film de estas características se haya colado en la pasada carrera hacia los Oscar, más que nada, porque no hay novedad alguna en este producto precocinado en el que todo huele a rancio y refrito.
Empezamos por la historia: Una humilde familia de la campiña inglesa al borde de la quiebra se ve obligada  a vender el caballo de su hijo al ejército. A partir de ese momento, comenzará una carrera contrarreloj por parte de él para recuperar a su caballo, a la vez que se nos va contando la historia del caballo y los distintos dueños por los que va pasando hasta llegara  su destino.
Poco más hay que contar acerca de esta ñoña y cursi película en la que todos sabemos lo que va a ocurrir plano a plano, fotograma a fotograma. Spielberg intenta por todos los medios arrancar la lágrima fácil al espectador, y lo único que consigue es dar vergüenza ajena por lo tedioso y extremadamente blando de algunas de las situaciones que tienen lugar a lo largo de las más de dos horas y media que dura la película. Y es que ni siquiera la inmensa labor de fotografía consigue ocultar una trama vacía y hueca.
Muy bonitos paisajes, muy buena la banda sonora, pero esto no es mas que un envoltorio para un producto intragable. A la hora de rodar la película, Spielberg ha querido engañar a su publico entregando una película, en teoría, “como las de antes”. Pero se ha quedado a medio camino consiguiendo una obra tan mediocre y aburrida, que no levanta ni el interés de las piedras.
Porque, siendo sinceros, hay un momento en la película en el que a uno le importa mas bien poco todo lo que ocurra con ese caballo “maldito”, que no hace sino traer la desgracia a todos los que se acerquen a él. Sí, el caballo de “War Horse” es un gafe. Y no hay mas vuelta de hoja.
Malo. Ese es el veredicto final para el último largometraje del Rey Midas de Hollywood. Quien vea sensibilidad, emoción o cualquier otro tipo de sentimiento humano en este telefilm barato, que venga y me lo cuente, porque lo único que puedo decir yo de “Caballo de batalla” es que han sido las dos horas y media peor invertidas de mi vida en mucho tiempo.

Wednesday, 7 March 2012

Tus ojos te engañan


El pasado viernes se estrenó en España el último y esperadísimo trabajo del director español Rodrigo Cortés. Las expectativas, lógicamente, eran muy altas. Después de “sepultar” bajo tierra a los espectadores de todo el mundo con su aclamada película “Buried”, Cortés vuelve a ponerse tras las cámaras para contarnos un thriller en el que llama especialmente la atención su elenco de actores. Sigourney Weaver, Cillian Murphy y Robert De Niro protagonizan “Luces rojas”, el proyecto más ambicioso hasta la fecha del joven director.
Estrenada en el festival de Sundance con buenas críticas, “Luces rojas” es la historia de dos parapsicólogos encargados de desenmascarar fenómenos paranormales. Van en busca de historias sobrenaturales y, en un abrir y cerrar de ojos, desvelan toda su autenticidad dando con una base científica para los acontecimientos. Pero el mayor reto para uno de ellos (Cillian Murphy) llegará de la mano del psíquico Silver, un vidente al que todo el mundo idolatra y que ha vuelto a ejercer después de estar casi treinta años retirado.
Con esta interesantísima propuesta, Cortés hace una película bastante correcta y en la que la tensión no hace sino crecer a cada minuto. Ese es el mayor logro de “Luces rojas”, conseguir atrapar al espectador desde el principio hasta el final sin dejar que la intriga decaiga en ningún momento. Pero…  ¿Es “Luces rojas” la obra maestra que todos estábamos ansiosos de ver? Desgraciadamente, no.
Hay que admitirle a Rodrigo Cortés muchísimos méritos, tanto como director, como guionista. Sin embargo, cuando uno sale del cine después de ver la película, la sensación que queda es la de haber visto una película que no se puede tomar muy enserio, cuando en realidad lo que se pretendía era todo lo contrario. La película pretende ser una historia seria sobre fenómenos paranormales, explicados mediante una base científica. Y lo es. Durante todo el desarrollo de la película asistimos a un auténtico ejercicio de buen hacer cinematográfico. Hay credibilidad en su historia, grandes dosis de realismo y las justas de terror. El bello se eriza en alguna que otra secuencia y también se salta de la butaca un par de veces. Digamos que “Luces rojas” es todo lo que un thriller de terror puede aspirar a ser, y va mucho más allá pues en ocasiones se siente verdadera angustia ante los enigmáticos acontecimientos que suceden ante nuestros ojos.
¿Cuál es entonces el problema? Sin duda alguna, la traca final: su desenlace. Y aun así, ese desenlace es también su mejor baza, con lo cual, estamos ante una contradicción, pero es que donde muchos ven sorpresa, yo veo tomadura de pelo. Obviamente no puedo negar que ese final no me lo esperase, pero lo que ocurre es que una película que pretende dar un tratamiento serio a todo lo relacionado con lo sobrenatural, no puede dar un giro de trescientos sesenta grados y rompernos los esquemas tirando por la borda todo el trabajo realizado hasta ese momento ya que, como anteriormente decía, el resultado es que no se puede tomar este largometraje muy enserio.
A pesar de todo lo anterior, es innegable que “Luces rojas” es una buena película, capaz de no hacer pestañear a su publico durante las más de dos horas de proyección. Y si hay algo que destaca por encima de todo lo demás, es sin duda alguna las interpretaciones del trío protagonista y, muy especialmente, la de mi queridísimo Robert De Niro. Poco hay que decir de él a estas alturas y es que… ¿Con que registro no se ha atrevido ya este pedazo de actor? Con su formidable interpretación del psíquico Silver, De Niro consigue “acojonar” literalmente a la audiencia, ofreciendo en bandeja de plata una de las mejores oportunidades de pasar miedo en una sala de cine a día de hoy. Ni casas encantadas, ni juegos gore, ni exorcismos baratos. Quien de verdad quiera pasar un mal rato, que vaya a ver “Luces rojas” porque gracias a De Niro, podremos tener cientos de pesadillas protagonizadas por él durante varias noches.
El veredicto para “Luces rojas” es el de una buena película. Entretenida, sombría, enigmática y a ratos, aterradora. Y hubiese sido una película histórica con un final de otro tipo, pero esto es cine, señoras y señores, y la valoración debe hacerse de todo el conjunto. Por eso mismo, valorando toda la película en sí, recomiendo este film a todo tipo de público pero muy especialmente  a los que aman lo paranormal, y a los escépticos de todo lo que tiene ver con ello.
Porque “Luces rojas” al fin y al cabo, con todos sus defectos, no es una película al uso. Es un experimento que pone a prueba al espectador y que lanza una pregunta que nosotros mismos debemos responder: ¿Hasta donde estamos dispuestos a creer?

Tuesday, 28 February 2012

Y de repente... la vida.

Alexander Payne ha conseguido forjarse a lo largo de los años cierto prestigio en el difícil mundo de Hollywood. Y lo ha hecho por méritos propios. Su cine, tan realista como divertido y conmovedor, ha calado hondo en los corazones de todo el mundo y se ha hecho un hueco en la industria del cine mas influyente del mundo. Después de la espléndida "Entre Copas", Payne nos entrega un regalazo directo al corazón: "Los descendientes".
Galardonada con el Globo de Oro a la mejor película dramática del año, y menospreciada por los premios Oscar (que se celebraron el pasado domingo), la nueva película del director norteamericano es una clara muestra de buen hacer cinematográfico. Rodada con mucho gusto y estilo, "Los descendientes" se mete en la piel de Matt, un padre de familia que ve como su mundo se desmorona al quedar su mujer en coma tras sufrir un trágico accidente. Solo y con dos hijas a su cargo, Matt tendrá que enfrentarse al mas difícil de los retos: seguir con su vida.
Así, con un argumento aparentemente sencillo, Alexander Payne crea una película mágica, divertida, emotiva y, a resumidas cuentas, brillante. Un film realizado en estado de gracia y en el que todos sus protagonistas se vuelcan de principio a fin. Porque, como ya se ha hablado, estamos sin ninguna duda ante la mejor interpretación en la carrera de George Clooney, trabajo que ya fue reconocido en el mes de Enero con el Globo de Oro a mejor actor dramático. Pero él no es el único que brilla con luz propia en esta película, y el gran descubrimiento del año viene de la mano de Shailene Woodley, interpretando a la rebelde hija de Matt. También podríamos hablar de la hija menor, de los amigos de Matt y un largo etcétera, pero entonces nunca acabaríamos porque todo, absolutamente todo en "Los descendientes" es extraordinario. 
La principal virtud de la película, ademas de en sus interpretaciones (sin las cuales esta película no habría sido posible) está en su historia, aparentemente pequeña y ligera, pero extremadamente profunda. Es un film que reflexiona sobre las cuestiones más importantes de la vida, y de nuestra existencia. Un viaje emocional a través de los sentimientos, de la experiencia vital, pero sobre todo, es una oda a la vida, al perdón y al maravilloso milagro de poder sentir amor por encima de todo.
Puede que los Oscar no hayan tenido en cuenta todas las virtudes de la última obra maestra de Alexander Payne, pero lo que está claro, es que cualquiera que sea capaz de verla, vivirla y, sobre todo, sentirla, no podrá olvidarla con facilidad. Porque, aunque a simple vista no lo parezca, "Los descendientes" es una película que se clava muy adentro, que cala hasta los huesos y que permanece imborrable en la retina de todo aquel que sepa apreciar las pequeñas cosas de la vida. Absolutamente imprescindible.



Tuesday, 21 February 2012

PREMIOS GOYA 2012


Empezar la entrada diciendo que mi sensación después de ver entera la gala del pasado domingo no pudo ser otra sino insatisfacción. Si, señores. Tras ver como el film de Enrique Urbizu, maestro del cine negro español eso sí, se alzaba con los premios en las categorias de mejor dirección  y pelicula, mi reacción no fue otra que indiferencia. Por eso mismo, al hacer memoria de la gala en sí solo puedo recordarla como una completa insatisfacción.
No se porqué me da a mí la sensación de que los académicos quisieron cumplir con todas las peliculas nominadas entregándoles premios que quizás no merecían. Almodóvar no se fue del todo con las manos vacías, ya que su musa Elena Anaya se alzó con el premio a la mejor actriz protagonista.
Premio que no resultaría inmerecido si Inma Cuesta, protagonista de "La voz dormida", no estuviese nominada tambien en la misma categoría. Una interpretación no puede compararse con la otra ya que el género al que pertenecen sus peliculas son cuanto menos opuestos, pero no darle el Goya a Inma ha sido uno de los mayores errores que la Academia ha podido cometer. El dolor, la rabia, el amor, el desgarro y la impotencia que refleja el papel de la inmensa actriz protagonista de la ultima película de Benito Zambrano no se acerca ni por asomo a la interpretación de la sufridora Elena Anaya en "La piel que habito". Pero ojo, que con esto no quiero menospreciar la magnifica interpretacion de Elena, simplemente resaltar lo que me parece injusto ya que se supone que aunque todas actuen maravillosamente, tiene que ganar la mejor. Y en este caso, Elena no lo era.
Que Jose Coronado iba a llevarse el Goya a mejor actor protagonista estaba mas que cantado. Y quizás sea este el único premio que se merecía "No habrá paz para los malvados".
 Bajo mi punto de vista, el Goya a mejor director y mejor película debía caer en las manos de Pedro Almódovar. Ya no es devoción, sino objetividad. "La piel que habito" es un arriesgadisimo film (del que hablaré en mi siguiente entrada) que parece ser es reconocido en todo los paises menos en el suyo propio (recordemos que hace una semana escasa se llevó el Bafta a mejor pelicula de habla no inglesa).
La alegría de la noche llegó de la mano de María León, reconocida por los académicos como la mejor actriz revelación del año. Ya lo vaticinaba yo hace meses, despues de ver "La voz dormida", que esta maravillosa actriz no iba a irse con las manos vacias en la ceremonia de los Goya. Y así ha sido. Emocionadisima, y no sin antes dar un intenso abrazo a su hermano, María recogió el Goya dando una lección de humildad a todos los asistentes y emocionando a los espectadores dedicando el Goya a todas las "pepitas" que ha habido en España.

Muy merecido tambien el Goya  a Jan Cornet como mejor actor revelación por "La piel que habito". Aunque las quinielas apostaban por José Mota, finalmente el joven actor se fue a casa por su imponente interpretación del joven sufridor que experimenta en sus carnes los abusos de un desquiciado Antonio Banderas en la pelicula del director manchego.
Ana Wagener y Lluis Homar fueron los galardonados a mejor actriz y actor de reparto, respectivamente. La primera por encarnar a la carcelera compasiva de "La voz dormida" y el segundo por "Eva", un drama de ciencia ficcion que ha obtenido el beneplácito de la crítica.

Los premios técnicos han ido casi todos a las manos de "Blackthorn" y "No habrá paz para los malvados", mientras que "La piel que habito" ha obtenido el Goya al mejor maquillaje y mejor música, como no, para el insuperable Alberto Iglesias que opta además a los Oscar que se celebrarán la semana próxima.
En definitiva, ha sido una ceremonia que buscaba, sobre todo, que nadie se fuese con las manos vacías. Han cumplido de un modo u otro con la mayor parte de las peliculas nominadas en las principales categorías pero aún así el premio gordo se lo ha llevado la que menos lo merecía.
Almodóvar, amigo mío, siempre nos quedará la prensa americana y ese merecidísimo Bafta que te llevaste para tu bolsillo. Porque, como dice el refrán, nadie es profeta en su tierra.